alt(San Juan, 10:00 a.m.) Provengo del junte de 2 familias de gente humilde y buena cuya mayoría no disfrutó las bondades de estudiar carreras universitarias. Más bien, se ocuparon en oficios relacionados con la tierra y, allende los mares, en la milicia. La escasa educación que recibieron estuvo dirigida a tener al gobierno estadounidense como nuestro generoso benefactor y salvador. (De ahí, la quejumbrosa expresión que, ante nuestra incapacidad de valernos por nosotros mismos --eso también se enfatizaba y subrayaba en la educación sentimental--, comunica un bocabajismo patético: "¡qué seríamos los puertorriqueños sin ellos!")

El bombardeo ideológico comenzaba en el seno materno y después continuaba sutilmente durante años en la escuela. Soy uno de los nietos mayores de ambos clanes, el materno tanto como el paterno. Me siento afortunadisimo. No sólo porque tuve acceso a estudiar en la universidad, sino porque esto vendría a complementar la sólida zapata ética que modelaron con su vivo ejemplo mis mayores. (Soy lo que soy gracias a esto y la suma de ambos sustratos constituye los materiales de lo que estoy hecho.)

Los estudios universitarios ampliaron mis perspectivas y añadieron filtros que me permitieron percibir que, aún cuando todo depende del color del cristal con que se mire, la realidad es una sola, tanto para los de arriba como para los de abajo, pero las nubes no siempre son completamente blancas o negras, pues existen matices con diferentes tonalidades intermedias de gris.

Me costó mucho desconcierto extraer de mis neuronas tanta musaraña y conceptos infundados. Ahora que perdía las escamas de mis ojos, el hollín y la grasa no distorsionan más la realidad del otro lado de los vidrios. Es decir, que, en algún momento durante los 1ros. años de mi vida universitaria, de golpe y porrazo supe que no era cierto que los estadounidenses sostenían el universo y que gracias a éstos no existía un caos sideral. Dejé de creer en pamplinas de becerro mongo. No era cierto aquello que desde la infancia se empeñaron en transmitirnos: que todos los días los estadounidenses madrugan para, mediante el uso de una secreta y sofisticada maquinaria, sacar el astro Sol y, al caer la tarde, éstos regresan para recoger y guardar al rubio y su valiosa invención. Y que esto daba paso a que entrara en acción el negro manto de la noche a cubrirlo todo. Y así, día tras día, durante los 365 del año.

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alt(Santo Domingo, 9:00 a.m.) Con la decisión de suspender las elecciones presidenciales y legislativas que tomó el lunes 13 de abril la Junta Central Electoral de República Dominicana, el coronavirus ha logrado la postergación de todos los comicios electorales que se iban a efectuar –al menos– en América Latina, España y Francia desde marzo en adelante.

Increíblemente para los dominicanos es la segunda vez que se suspenden las elecciones en el mismo período eleccionario. Primero fueron canceladas las municipales de febrero, durante la misma jornada electoral, por irregularidades con el voto electrónico. Ahora es el turno de las legislativas y presidenciales, que fueron reprogramadas para el 5 de julio, debido a la pandemia del coronavirus.

“Estamos en una guerra. En una guerra de salud contra un enemigo invisible”, decía el presidente francés Emmanuel Macron, cuando en un mensaje a la población, argumentaba sobre la suspensión de la segunda vuelta de las elecciones municipales que estaban convocadas para el 22 de marzo.

Luego fue el turno de Bolivia, que preveía realizar sus elecciones presidenciales el 3 de mayo y las postergó, en primera instancia, para el 17 del mismo mes. Actualmente parece difícil que se puedan llevar a cabo en esa fecha. Mientras tanto seguirá el “interinato” de Jeanine Áñez.

Chile, un país que estaba –está– al borde del estallido social, también decidió pasar para el 25 de octubre el urgente plebiscito constituyente que se había convocado para el 26 de abril, también debido a la pandemia.

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) La Pascua es una celebración de la vida, es el retorno del hemisferio norte a la fertilidad de la primavera. Es una fiesta cuyos orígenes se pierden en el tiempo, pero que está íntimamente asociada a la perpetuidad del homo sapiens.

La Pascua ocurre con la llegada de la primera luna llena luego del equinoccio de primavera. El cristianismo celebra toda una semana santa cuyas festividades principales son el sacrificio del Cristo el Viernes Santo y su resurrección el domingo. Cuando nos distanciamos de las creencias cristianas y nos adentramos dentro del simbolismo de la festividad nos percatamos de que la celebración ha aglutinado diferentes mitos religiosos, principalmente las creencias greco-romanas y judías.

El mito pascual greco-romano es la historia de Perséfone (Proserpina en Roma), hija de Zeus (Júpiter) y la diosa Deméter (Ceres) que fue raptada por Hades (Plutón), dios del infierno y hermano de ambos padres. La desaparición de Perséfone sumió a su madre en un inmenso dolor. Deméter le pidió a Zeus que rescatara a su hija de las garras de Hades. El dolor de Ceres sumió a la tierra en el frío del invierno, hizo improductivo los campos y estériles a las hembras. Zeus fue al rescate de su hija, pero ella había comido unos granos de granada en el infierno lo que la ató a pasar seis meses junto a Hades y seis junto a su madre. El regreso de la hija era celebrado por la madre bendiciendo la tierra, los campos florecían y la vida se multiplicaba.

Empero, la celebración más conocida para nosotros es la Pascua judía. Esta festividad es un recordatorio de que Dios libró al pueblo israelita del ángel de la muerte en Egipto y los condujo a una tierra que manaba leche y miel. La fiesta pascual judía celebra la liberación de la esclavitud y de la muerte para tener un renacimiento glorioso. En concordancia con el Nuevo Testamento, la muerte de Jesucristo ocurrió durante la festividad de la Pascua judía.

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) El covid 19 ha creado una crisis socioeconómica y política a nivel internacional. Ha logrado doblegar voluntades y gestado conciencia de la importancia de la salud y el bienestar de los seres humanos. En Puerto Rico la gobernadora Wanda Vázquez Garced, responsablemente, ordenó una cuarentena con un toque de queda desde las 7:00 de la noche hasta las 5:00 de la mañana. Este próximo 12 de abril se cumplen cuatro semanas de la política pública para salvar vidas que conocemos como “Quédate en casa”.

Todo remedio trae controversias y genera conflictos. Unos sectores están a favor, otros en contra. La realidad es que el santo remedio para evitar el contagio masivo ha golpeado duramente todos los sectores, principalmente a los comerciantes y asalariados que han visto sus ingresos mermados debido a la cuarentena. Los problemas psicológicos están a flor de piel lo que ha repercutido en un aumento en las llamadas a la línea PAS en busca de apoyo emocional.

Mientras el pueblo, en su mayoría, ha acogido las medidas vanguardistas impuestas por la gobernadora y hace de tripas corazones para subsistir, un sector del Partido Nuevo Progresista ha tirado por la borda toda buena intención detrás de las acciones gubernamentales.

Desde la semana pasada se ha dado a conocer el desmadre que ha imperado en el Departamento de Salud desde que la administración del depuesto Ricardo Rosselló Nevares asumió la gobernación. Mabel Cabeza, el poder de facto en Salud, hizo y deshizo sin que el entonces titular, Rafael Rodríguez Mercado, tomara acción por evitar posibles actos conflictivos e ilegales. La situación empeoró con el mal manejo de la crisis del covid 19 llevado a cabo por la epidemióloga del Estado, Carmen Deseda Colón.

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) No es posible pensar que en medio de una crisis de salud, el interés primordial desde hace tres semanas de los sistemas de prensa corporativos, en particular el GFR Media, y del periodista investigativo Jay Fonseca haya sido documental la corrupción al seno del Partido Nuevo Progresista, el cual nos dirige. Digo que no es posible pensar, pues uno diría, y por lo que lee de la prensa internacional, que todos los esfuerzos se han encaminado a explicar como se logra contener la muerte, y dar paso a la vida. Vivimos dentro del "sistema".

El sistema es una forma de control del capital [local] para nosotros en Puerto Rico. Las formas y maneras en que los sistemas mediáticos desarrollan tendencias para que nos ocupemos de esas, y ahí vivamos. El objetivo, el único, es descarrillar, entorpecer, pero sobre todo dejarnos en el mismo tema: lo fácil, criticar y clamar que todos son unos corruptos.

Es curioso pero llevamos varias semanas indicando que los periodistas de Puerto Rico, salvo sagradas excepciones, no pueden explicar las estadísticas del Departamento de Salud sobre el Coronavirus. Destacamos de forma única a Luis Guardiola que si las explica , las entiende y a partir de ahí las pregunta.

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) La crisis salubrista en el territorio colonial de Puerto Rico, ya se acerca a su fin. Solo las personas que comprendieron el manejo de las estadísticas, como las mismas son manipulables [la curva de crecimiento se puede manipular y detener] en un ejercicio de control social bajo toques de queda, podrán entender que el coronavirus ha sido controlado y comienza a desaparece. La ciencia no es vudú.

La formas de controlar epidemias, desde la peste en la Edad Media, hasta la gripe española de 1918, se controlan con aislamiento social y confinamiento. Luego de dos semanas de tráfico controlado, y bajo un control de movimiento severo, que incluyó no movimiento en el fin de semana santo, la pandemia sí se controla.

Hoy los ganadores son el pueblo de Puerto Rico, en su inmensa mayoría, la población ha sobrevivido. Los perdedores, esencialmente los políticos con pobre lectura y comprensión de una epidemia; prensa y sistemas mediáticos, que han demostrado ser muy poco educados, son la salvedad de Luis Guardiola quien es el único periodista que entiende de estadísticas; añado a Benjamín Morales que desde Cuba, informó como se controla o no una pandemia en un estado fuerte.

Pero el mensaje a la prensa y sistemas mediáticos de Puerto Rico debe ser claro de que hay gente que no deberían opinar más por carecer de destrezas de manejo de información más sofisticada (este el mensaje al periodista investigativo de Jay Fonseca, que desde su casa, sin haber salido nunca, no ha hecho una contribución de peso al debate del Coronavirus).

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Según el Pew Research Center, la clase media (con unos ingresos anuales de 73.400 $) ya no sería el segmento poblacional dominante en la sociedad estadounidense actual al sufrir una lenta pero progresiva caída en las últimas 4 décadas. Así, según el Pew, en 1971, la clase media representaba el 61% de la población (unos 80 millones de habitantes) mientras que en la actualidad no alcanzaría el listón del 50% (49,9%) debido a la crisis de las subprime, estallido de la burbuja inmobiliaria y posterior crash bursátil del 2008. Conviene resaltar que entre los “perdedores de la crisis” además de afroamericanos y latinos aparecen por primera vez jóvenes universitarios endeudados y adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido que tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadicción y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del establishment tradicional demócrata y republicano.

Así, según una encuesta de la NBC, el 54% de la población blanca estaría “enfadada con el sistema”, frente al 43 % de los latinos y el 33% de los afroamericanos que siguen confiando en el sueño americano, lo que habría llevado a los votantes blancos a apoyar las posiciones políticamente incorrectas y refractarias a los dictados del estabishment tradicional republicano de Donald Trump, simbolizado en el apoyo de los indignados blancos mayores de 45 años a Trump y de los partidos neonazis y supremacistas blancos que siguen controlado los ámbitos de poder de la “América profunda”.

Joe Biden y el final de la distopía trumpiana

La teoría del Cisne Negro fue desarrollada por Nicholas Taleb en su libro “El Cisne Negro (2010) en el que intenta explicar “los sesgos psicológicos que hacen a las personas individual y colectivamente ciegas a la incertidumbre e inconscientes al rol masivo del suceso extraño en los asuntos históricos”, lo que explicaría la frivolización inicial del coronavirus por parte de Trump y su dilación en la adopción de medidas quirúrgicas en los principales focos de transmisión del coronavirus de EEUU. Ello podría derivar en una auténtica pandemia con sus consiguientes efectos colaterales en forma de reguero de muertos, colapso de los servicios médicos, paralización de la actividad productiva y entrada en recesión de la economía estadounidense con un incremento estratosférico del paro ( desde el 3,5% actual hasta el 20%). lo que podría diluir los efectos benéficos de la política económica de Donald Trump y provocar la desafección del segmento poblacional de sus votantes (40% del electorado) en las próximas elecciones Presidenciales de Noviembre lo que provocará la victoria del candidato demócrata Joe Biden.

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En momentos en que las islas ya sufren más de la mitad de las muertes registradas en toda la cuenca caribeña por la pandemia, fuerzas aeronavales de Francia, Holanda, Inglaterra y Estados Unidos rondan el Caribe y aunque las primeras cumplen misiones salubristas, las naves estadounidenses tienen objetivos bélicos.

De hecho, mientras el Reino de los Países Bajos y Francia se concentran en enviar medicinas, hospitales móviles y otros suministros médicos, Washington se ufana en proclamar que el incremento de su presencia aeronaval en la región busca enfrentar al Gobierno de Venezuela.

La acción estadounidense es, sin embargo, cónsona con el borrador de plan para atender una pandemia como la que tenemos ahora, preparado en enero de 2017 en el Comando Norte de las Fuerzas Armadas de EEUU y firmado por la general Lory J. Robinson, de la Fuerza Aérea. El documento, obtenido por la revista The Nation, es tan específico en las operaciones de las fuerzas armadas durante la pandemia entonces esperada, que incluye no sólo la importancia de misiones militares que apuntalen el dominio estadounidense en el mundo, sino que llega a explicar la necesidad de influir en los medios de noticias y hasta en delinear lo que debe ser el trabajo pastoral de las instituciones religiosas.

A pesar de ser escenario de la renovada actividad naval bélica de EEUU, las islas caribeñas tienen en este momento otros asuntos para atender y que aparentan ser bastante más urgentes.

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