alt(San Juan, 10:00 a.m.) Si usted quiere entender lo que es el manejo de la tendencia mediática e informativa, préstele atención a la construcción de la noticia fondos federales/Covid-19. Jay Fonseca lleva dos semanas intentando que la dependencia económica de fondos federales se convierta en la noticia. Ante la derrota sufrida de tornar a Maribel Cabezas las pruebas en la noticia totalizarte contra Wanda Vázquez Garced, se han movido los sistemas mediáticos a promover que la dependencia de fondos federales es la solución a nuestros problemas.

Hoy se suman a esta tendencia mediática Jay Fonseca y sus Rayos X, la empresa GFT Media (El Nuevo Día y Primera Hora), y Telenoticias Canal 2. A partir de ahí, han construido estos medios un nuevo héroe nacional en la figura de Roberto Giovanni y la Colectiva Feminista en Construcción, donde los entrevistan y los usan en sus videos, para representar que el pueblo de Puerto Rico está pasando hambre, porque los fondos federales no se distribuyen y la gente está en la miseria.

Se trata de una narrativa de crisis económica y necesidad de remedio de fondos federales que el gobierno de Puerto Rico no distribuye correctamente. Esto toma ventaja entonces de las pugnas dentro del partido oficialista, el Partido Nuevo Progresista (PNP) y entrevistan a Jennifer González, anti el grupo de Wanda Vázquez Garced, para cuestionar porque los fondos federales no están llegando a los más necesitados y que el pueblo está pasando hambre.

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) Hace un tiempo, Rafael Cancel Miranda me envió un mensaje que deseaba que yo conociera. El mensaje que tuvo la gentileza de enviarme el admirado patriota que nos dejó hace casi dos meses se explica por sí solo:

“Compañero Pedro,

De 1970 hasta septiembre de 1979 me tuvieron encarcelado en la prisión federal de Marion en Illinois, que era entonces la prisión de seguridad máxima en el sistema carcelario federal estadounidense. Un día el alcaide de la prisión y otro funcionario requirieron mi presencia en la oficina. Yo desconocía el motivo. Al llegar a la oficina me indicaron que llegarían dos prisioneros y si algo les sucedía, yo sería responsable. Simplemente les contesté que siempre y cuando no me pisaran los callos, no habría problemas. Desconocía quienes eran los prisioneros. A las semanas, llegaron Orlando Bosch y Rolando Masferrer.”

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Las Antillas Hispánicas están constituidas por Puerto Rico, Cuba y República Dominicana. Al 27 de abril de 2020, en las Antillas Hispánicas se han identificado 8,649 personas contagiadas con Coronavirus (COVID-19). El mayor número de personas con Coronavirus se ha dado en la República Dominicana, con un total de 6,293. De estas 6,293 personas, 282 ya han fallecido al 27 de abril de 2020. Por su parte, en Cuba y Puerto Rico se han identificado en cada país 1,389 personas contagiadas, habiendo fallecido 84 personas en Puerto Rico y 56 en Cuba.

En Puerto Rico el total de personas fallecidas con Coronavirus representan el 6.05 por ciento del total de los positivos, mientras que en la República Dominicana y Cuba, el total de personas fallecidas representan el 4.48 y el 4.03 por ciento, respectivamente, del total de los positivos. Las personas fallecidas dentro de las Antillas Hispánicas al 27 de abril de 2020 representan el 4.65 por ciento, el 5.68 en los Estados Unidos y el 7.02 por ciento a nivel mundial. Las personas recuperadas han sido 1,909 en las Antillas Hispánicas, de las cuales 993 personas corresponden a la República Dominicana, 525 personas a Cuba y 391 personas a Puerto Rico.

De los datos previos, se desprende que al 27 de abril de 2020 si bien en la República Dominicana se concentra la mayor cantidad de personas con Coronavirus en las Antillas Hispánicas (69.74 %), es en Puerto Rico (6.05 %) y la República Dominicana (4.48 %) donde se concentra el por ciento mayor de personas fallecidas con Coronavirus por país hispano-antillano. También, a base de los datos previos, se puede ver que en la República Dominicana se han identificado no menos de 4.53 veces, respectivamente, el número de personas con Coronavirus que en Puerto Rico y Cuba.

De modo que setenta de cada cien personas diagnosticadas con Coronavirus en las Antillas Hispánicas lo ha estado en suelo de la República Dominicana al 27 de abril de 2020, y no menos de 15 personas de cada cien contagiadas con Coronavirus lo ha estado en Cuba y en Puerto Rico, propiamente. Una distribución similar se da entre los fallecidos con Coronavirus en las Antillas Hispánicas, de modo tal que siete de cada diez hispano-antillanos fallecidos con Coronavirus habrían fallecido en la República Dominicana, dos de cada diez hispano-antillanos fallecidos con Coronavirus habrían fallecido en Puerto Rico y 1 de cada diez hispano-antillanos fallecidos con Coronavirus habría fallecido en Cuba.

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) La ciencia no es vudú. La ciencia aplicada, ofrece unos resultados que son válidos, y que sirven para dirigir un país. Nos guste o no, Puerto Rico ya está fuera del radar crítico de la pandemia. Gracias a los gobernantes de turno, liderados por Wanda Vázquez Garced, pese a cualquier torpeza realizada, lograron controlar la pandemia, el contagio, en un tiempo razonable. Las estadísticas que se ofrecen hoy, ahora modificadas por la presión del vudú-mediático de periodistas sin preparación técnica como Jay Fonseca, Zugey Lamela, o Luz Nereida Vélez, nos han simplificado la conversación. Sea la que sea, hoy hay 1,400 casos positivos, 54 muertes certificadas por Covid-19 y 32 no certificadas, y 114 personas detectadas positivas en el aeropuerto.

Si usamos las estadísticas ofrecida, bajo los números absolutos, 1,400 casos positivos en una población de 3.1 millones de personas, es realmente hablando nada, sobre todo que las pruebas realizadas se aproximan ya a los 20 mil personas. Por otro lado, 54 muertes certificadas, es estadísticamente hablando insignificante. Finalmente, de 114 positivos en el aeropuerto, hay que decir que pasaron 70 mil personas dando negativo en la prueba. Por lo tanto, hoy Puerto Rico, y de forma soberana, ha controlado la pandemia.

¿Qué nos queda? Nos queda empezar a rescatar nuestra vida normal. Poco a poco, pero hay que rescatarla. Desde esta perspectiva no podemos vivir bajo un gobierno por decreto a lo Wanda Vázquez Garced. Eso tiene que terminar. Hay que volver a una vida democrática, según la entendemos y según la podemos vivir en una colonia territorial. Ahora bien, una vida democrática al servicio del pueblo y no de organizaciones o facciones del capital que entienden de forma autoritaria y condescendiente "que es lo que nos conviene" .

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alt(San Juan 11:00 a.m.) Ayer 4 de mayo del 2020 se dio la tan esperada reapertura de negocios bajo ciertas medidas de seguridad para prevenir el contagio. Fuera de los servicios esenciales incluyendo lo relacionado a mantenimiento de los vehículos para los que bajo esta categoría trabajan; ¿Es prioridad abrir “Fast food”, restaurantes, tiendas por departamento, entre otras facilidades comerciales?

No estamos en un evento que deba ser ignorado. Se trata de una pandemia e históricamente está más que confirmado que una segunda ola pandémica podría ocurrir, destacándose en cobrar más vidas. El tener menos gente es ya un impacto fuerte para el país y una continua exposición de la mayoría evidente a potenciales contaminantes podría resultar en una catástrofe a nivel nacional.

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alt(Caracas, 10:00 a.m.) El Gobierno Bolivariano ha emprendido un conjunto de medidas que buscan proteger al pueblo y garantizar que los diversos sectores estratégicos del país se mantengan operativos, y den así una respuesta oportuna e inmediata ante la pandemia causada por el nuevo coronavirus.

Es por ello que mediante la Gaceta Oficial Extraordinaria N°6.521 de fecha 23 de marzo de 2020 fue publicado el Decreto N° 4.168, donde se declaró el Estado de Alarma con el objetivo de atender la emergencia sanitaria causada por el COVID-19.

La mencionada gaceta le otorga el marco legal al presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros, para actuar y hacerle frente a la actual pandemia.

En materia económica y financiera:

Se implementa un régimen especial de pago para todo tipo de créditos vigentes al momento del decreto de alarma, que aplica a la banca pública y privada. Y otorga la potestad de extender el plazo para el pago del capital e intereses, términos de reestructuración y cualquier otra clausula establecida.

Durante la vigencia del decreto de Estado de Alarma, la banca nacional no podrá establecer intereses moratorios, ni la exigibilidad inmediata del pago total o parcial de la deuda.

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altQuédate en casa. Una y otra vez se repite el mismo latiguillo. Nos repiquetea en la cabeza. Soñamos con él. Lo tenemos tan matrizado que cada vez que hablamos con algún amigo o familiar siempre terminamos la conversación de la misma manera: cuídate y no salgas. Quédate en casa.

A nivel publicitario la campaña ha sido un éxito. No hay rincón en el mundo que no conozca la sentencia: quédate en casa. En esta concientización social mucho han tenido que ver los medios de comunicación. Periodistas, comunicadores sociales y líderes de opinión nos recuerdan en todo momento a través de la pantalla que debemos mantener estrictas medidas de higiene y fundamentalmente confinarnos para hacerle frente a la pandemia del coronavirus.

Pero claro, esta cuarentena, a la mayoría de la gente, también la lleva a tener mucho más tiempo libre del habitual, que lo utiliza en “entretenimiento”. Mucha gente hace ejercicio en sus hogares con tutoriales de YouTube, unos pocos leen, muchos se aferran a la virtualidad de las redes sociales y tantísimos se sientan frente al televisor, que en ocasiones se lo toma como el faro que guía el camino.

Luego de ver una hora de informativo en horario central, en donde una televidente consultó a una experta del canal sobre qué hacer, ya que en estos días de encierro hogareño su marido había protagonizado hechos de violencia física hacia ella, palabras más, palabras menos le respondieron: si crees que corre riesgo tu vida debes denunciar.

No importa si nos sorprende la gravedad del hecho periodístico, lo importante es que exista una mujer violentada y que presuntos expertos, en un informativo, la alienten a denunciar únicamente si hay riesgo de homicidio, y tan grave como eso, además, son las televidentes que se encuentran en situaciones similares, vieron y quizás tomaron ese consejo.

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) Son las 8:45 de la mañana y acabo de apretar el botón “leave meeting” que culmina mi participación en la primera reunión de trabajo del día. Es un día de coincidencias: la tablilla del carro termina en el número 8 y, además, es miércoles. La próxima semana será santa y me temo que la Gobernadora nos va a agrandar el recogimiento. Por eso, entre reuniones de trabajo, salgo a hacer fila y una compra. Estamos en los tiempos dominados por el virus COVID-19 y me dispongo a inmunizarme. Sin embargo, tengo muy poco para protegerme, ya que el toque de queda me tomó con una escasez nacional de alcohol, mascarillas y guantes. Lo único que tengo es jabón y un potecito de alcoholado que, cada vez que me lo pongo, expelo un olor a enfermo que asusta a la gente. Así, que salgo sin ningún tipo de protección. Es un acto de valentía en estos tiempos en que, hasta para botar la basura, la gente sale con mascarillas. La verdad, no es valentía, salgo por necesidad y con temor a contagiarme.

Ahora, fuera de la casa, me coloco los zapatos para salir, mientras rechazo la petición de mi esposa de ir a la farmacia para un asunto menor. La última vez que fui a la farmacia realicé una fila de una hora en un espacio pequeño y rodeado de más de 60 personas que, para mí, eran peligrosamente asintomáticas. Luego de aquella visita, pasé 14 días de ansiedad y pendiente de cualquier carraspera que me diera en la garganta. De esa forma, sin mascarillas ni guantes, llego al supermercado. Una fila larga de personas aguarda la entrada. Los voy observando. Todos llevan su atuendo “a-pático”. El próximo a entrar, con sus manos levantadas al nivel de su rostro, parece un cirujano que espera por entrar a la sala del quirófano. Detrás de él, un individuo, cual ebanista con mascarilla de bozal, parece aprestarse a lijar algún pedazo de madera. Le sigue uno que no tiene mascarilla pero lleva guantes de fregar. Así, sucesivamente, voy observando la variedad de atuendos inmunológicos. Unos llevan mascarillas de motociclista, otros llevan mascarillas con dos ventiladores a cada lado, como acabando de salir de un taller de hojalatería y pintura. Yo, sin mascarilla ni guantes, me coloco en la fila; justo detrás del buzo y al frente del vaquero, un individuo que, con pañuelo de triangulo invertido en la boca y sombrero, parecía que venía a asaltar, sin pistola y sin caballo, algún almacén del viejo Oeste. Me incorporé en la fila y cotejé que estuviese a seis pies de distancia de cada uno de ellos. Aproveché la espera en la fila para preguntarle a mis padres si necesitaban algo y así evitar que se expongan innecesariamente. Luego de recibir su contestación, y con cara de estar listo par el ataque, revisé a mi alrededor que nadie haya invadido mi territorio de seis pies de distancia. Luego de corroborar que todo estuviera en orden, ya calmadamente, dirijo mi mirada al celular para ir contestando los correos electrónicos del trabajo mientras la fila avanza, lentamente, hacia la puerta del supermercado. Cada cierto tiempo, iba cotejando que nadie hubiese invadido mi territorio de seis pies.

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