alt(San Juan, 9:00 a.m.) Quizás esté un poco tarde cuando salga este artículo, pero quiero dedicárselo a la persona que (junto a mi madre) siempre estuvo conmigo en todo. Esa persona es mi padre.

El día de los padres fue diferente a otros, porque al estar en medio de una pandemia tuvimos que resguardarnos en nuestra casa y limitarnos a salir, aunque el gobierno lo ha permitido en diferentes niveles. Para ser sincero, se me ha hecho difícil escribir este artículo ya que para mí es muy importante y más aún porque es para mi padre. Tuve que pensar mucho y trataré de hacer lo mejor posible.

Estuve pensando mucho sobre qué realmente es un padre, porque hay muchos que no cumplen ese rol e incluso (tristemente) abandonan a la suerte a sus hijos, cosa que para mí es imperdonable porque la figura paterna y materna es importante. Sin embargo, hay quienes se quedan con sus hijos, pero el trato que les da no es el adecuado. Entonces, en base a lo que ha sido mi padre conmigo (que ha sido extraordinario) y en las experiencias de otras personas, diré lo que a mi entender es un padre.

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altMaría Teresa Badrena Medina, conocida por todos como Nana Badrena, ha fallecido. Precursora del ballet, arte moderna y movimiento corporal en la ciudad de Mayagüez, fue también una pionera y mensajera de paz que vivió de su esfuerzo y sudor tanto en la ciudad de Londres como en la ciudad de La Habana, donde se destacó como bailarina.

Fundadora junto a otros del Western Ballet Theatre en la Sultana del Oeste [Mayagüez], una vez retirada del ejercicio del baile, se dedicó a la coreografía y a la dirección. Si por muchos reconocimientos se le deben de dar en este momento a Nana Badrena, uno de ellos fue que popularizó el ballet clásico entre los sectores populares en la región oeste del país.

Desarrollé un amista noble con ella, durante un período que incursioné en la gestoría cultural del movimiento corporal y ballet clásico. La reconocí como una mujer fuerte de carácter, líder, y más que nada cariñosa al hablar. Algo así como una caribeña consagrada para el mundo a partir de la identidad regional.

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alt(Santo Domingo, 9:00 a.m.) Frente al temible panorama que ha impuesto la pandemia del Covid-19 en el país, me viene a la memoria un poema que abre con pulso de escalpelo el cuerpo agonizante de nuestra patria. Se trata del poema “Santo Domingo, año cero y en curso”, que escribiera el poeta dominicano Orlando Muñoz (1972) hace más de diez años. Me resulta curioso que dentro de las condiciones excepcionales en que vivimos, el país siga padeciendo y reproduciendo las mismas dolencias que han mermado su espíritu a lo largo de la historia. El alma herida y negligente. Un pueblo fragmentado y desprovisto de ideales de colectividad y solidaridad. Políticos que esconden y atesoran grandes fortunas a expensas de las calamidades, que dejan con aire mesiánico un rastro de migajas en el camino de los hambrientos y desolados. He decidido hacer una lectura del poema a partir de la crisis actual del coronavirus, específicamente desde el confinamiento y sus desafíos psicológicos y sociales, de cara al mañana. Es una lectura muy personal, por lo que me permito ciertas arbitrariedades y también permanezco abierto a discusiones y cambios.

Llama la atención, en primer lugar, la estructura chorreante del poema, que se arrastra con resignación y vergüenza cual animal herido y resoplante. Pienso que la versificación responde precisamente a la intención de recrear una herida sangrante, de exponer un discurso lleno de puñaladas, como si fuese testimonio mismo de su contenido. El poema cae sin puntos ni comas y el poeta enuncia a pesar de, toma fuerza a modo de un melodramático Carmen Cygni y clama por su tierra ultrajada. Y levanta su voz como un grito en el desierto, para plantear la pregunta inútil e inevitable:

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alt[Nota del autor: Gracias al mágico mundo de la Internet, he conocido a incontables personas talentosas de distintos países y una de ellas es Tania Anaid Ramos González, conocida como Azula, poeta puertorriqueña, que por mucho e ilimitadamente derrocha belleza y talento. En el siguiente enlace, pueden ver la introducción de la entrevista a continuación, en la que además, ella y yo recitamos poemas de su autoría: https://youtu.be/XI2As9ozO3M. Después de una charla a través de Messenger, le envié un formulario por correo que con mucha cautela respondió. En la entrevista, hablamos de lo más relevante de su trayectoria como bailarina, poeta y estudiosa de la poesía hispanoamericana. Acá te dejo otro poema: https://youtu.be/h8r_tas0nc4].

(Managua, 9:00 a.m.) ¿Cómo describes las influencias artísticas de tu familia, pues noto que han sido primordial en tu formación profesional, artística y poética?

Azula: -Mi familia ha sido el núcleo vital de mi existencia y la fuente inagotable de amor y arte. Ha influenciado artística, ética e ideológicamente quien soy. Vengo de una familia trabajadora que lleva en sus venas el arte, la música y la poesía, que sufrió el fuerte prejuicio contra los puertorriqueños al emigrar a los Estados Unidos en la década del cincuenta y que eligió luchar por la independencia de mi país. Tuve una abuela forjadora de consciencias que supo responderle a la adversidad hasta el último aliento, así que, sí, mi familia ha sido fundamental.

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) En el día de ayer murió Osvaldo Romero Pizarro (10/08/1947 a 21/06/2020). Murió bajo cuido en un centro de envejecientes. Hacía mucho tiempo que no lo veía, pero siempre le viviré agradecido. Lo había conocido muy recientemente en mi vida, tan reciente como el 2016.

Osvaldo me regaló un día una foto, la de uno negros en un balcón, que estaban vestidos como parejeros. Así las cosas, investigué la foto, y descubrí un universo: el Club Panamá. Un club de segunda, de negros, de Canóvanas. Descubrí ese club pues Osvaldo me llevó a casa de varios negros y negras, que Vivían en los montes de Canóvanas, donde inicie un proceso de entrevistarlos y descubrir que el Partido Nacionalista de Pedro Albizu Campos tuvo un fuerte componente negro, básicamente en los pueblos de la costa norte de Puerto Rico.

Investigar del Club Tanamá, fue descubrir a uno de los negros más importantes del Siglo XX en Puerto Rico, Ricardo Romualdo Rivera Correa.

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altEl 20 de junio de 2020, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) celebra su aniversario 65 en medio de una pandemia que nos ha trastocado a todos y que ha cambiado la manera en que esta institución promueve la cultura puertorriqueña.

El ICP fue establecido por la Asamblea Legislativa de Puerto Rico en verano de 1955. La iniciativa del proyecto, que facultaba la creación de una institución dedicada a la cultura, provino desde la oficina del entonces gobernador Luis Muñoz Marín. En la Legislatura fue radicado por el licenciado Ernesto Ramos Antonini y uno de sus mayores defensores fue el representante Jorge Font Saldaña.

Las razones que se presentaron a favor de esta medida argüían la necesidad de contrarrestar mediante un mecanismo institucionalizado las ideas propagandistas en contra de la cultura puertorriqueña y dedicadas a promulgar que los símbolos y las costumbres autóctonas eran de menor grado, de poca importancia o que no tenían valor alguno. Para los que apoyaban la imposición de una representación cultura norteamericana, ya que supuestamente figuraba progreso, la idiosincrasia puertorriqueña era vista como un asunto arcaico que debía ser erradicado. Este tipo de mentalidad, en algunos individuos, era producto de una sociedad invadida que menospreciaba sus valores y que exaltaba cualquier representación extranjera por encima de la suya. Hoy día, aún existen voces que desearían erradicar las expresiones que nos representan como pueblo; sin embargo, esto lo que demuestra es la falta de entendimiento de cómo se desarrolla la cultura.

La cultura, como ente vivo, es uno cambiante, diverso e interactivo. Su manifestación es multifacética y se nutre de muchos elementos, tanto internos como externos. La cultura puede ser vista como la producción colectiva de una sociedad que crea símbolos con significados específicos que son transmitidos a través del tiempo. El apreciar una cultura superior a otra, al igual que creer que grupos étnicos o raciales pueden diferenciarse entre superiores e inferiores son indicativos de una mentalidad retrógrada y promovida por mentalidades prejuiciadas que no aportan positivamente y que aún descansan sus ideas de superioridad en pensamientos dirigidos, en su momento histórico, por grupos de poder que justificaba de ese modo sus procesos de conquista y colonización.

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alt(San Juan, 1:00 p.m) El pasado 28 de mayo el querido amigo Manuel Maldonado Denis hubiera cumplido 87 años. Quiso el destino que este brillante escritor y profesor universitario muriera inesperadamente el 2 de octubre de 1992 en Madrid adonde había viajado para dar una conferencia. Recuerdo lo acongojados que estábamos sus amigos en aquel acto de despedida que se celebró frente a la torre de la Universidad de Puerto Rico, institución donde por muchos años enseñó Ciencias Políticas y Sociología.

Recuerdo también su última actividad pública, el homenaje póstumo a Don Gilberto Concepción de Gracia que se celebró en el Colegio de Abogados en 1992, en el que Manolín evocó sus experiencias como director de campaña de la candidatura a gobernador de Don Gilberto en las elecciones de 1964, que fue la época en que lo conocí.

Como ensayista, Manolín sentó cátedra en todos los temas en que incursionó. Puerto Rico, una interpretación histórico-social y Puerto Rico: mito y realidad trascendieron internacionalmente y fueron aportaciones muy importantes para la comprensión de la historia puertorriqueña. Entre sus libros más sobresalientes figuran los que dedicó a Eugenio María de Hostos, Ramón Emeterio Betances, Pedro Albizu Campos y José Martí. También; Puerto Rico y Estados Unidos: emigración y colonialismo, Un análisis socio-histórico de la emigración puertorriqueña; Hacia una interpretación marxista de la historia de Puerto Rico y otros ensayos; La violencia en la obra de García Márquez, y Bolívar: vigencia de su pensamiento en América.

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) El verano es una época en el año donde las personas lo toman como un tiempo libre para salir con sus amigos y/o familiares, salir a las playas, ir a lugares turísticos en Puerto Rico o fuera del país, entre otras cosas. Sin embargo, este verano es diferente a otros veranos, porque esas cosas que queríamos hacer no podremos hacerlo con la misma regularidad por la situación de la cuarentena y la pandemia. Pero podemos hacer otras cosas desde nuestras casas como, por ejemplo, leer un libro. Por eso mismo, quise hacer una reseña de un libro en particular para motivarlos a la lectura en este verano.

Tiempos recios es la última novela escrita por el célebre Mario Vargas Llosa, que narra la historia del golpe de estado en Guatemala que ocurrió entre 18 al 27 de junio de 1954 contra el presidente Jacobo Árbenz Guzmán y la llegada al poder del militar y dictador Carlos Castillo Armas. Esta novela, obtuvo el premio Francisco Umbral al Libro del Año de 2019.

Mario Vargas Llosa es un escritor, abogado y político peruano, ganador del premio Nobel de Literatura (máximo galardón que se le puede concebir a un escritor), premio Miguel de Cervantes, Príncipe de Asturias de las Letras, entre otros galardones. Como escritor, ha sido autor de múltiples obras, entre ellas: La ciudad y los perros, Conversación en la Catedral, La tía Julia y el escribidor, La fiesta del Chivo. Además de novelas, ha escrito cuentos, artículos periodísticos, obras teatrales y ensayos.

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