Muy cansado, cabeceo entre las palabras y las ideas, para volver a levantarme y, con los ojos cerrándose, pensar qué es lo que voy a escribir. ¿Cuanto más se puede decir sobre la economía solidaria en un mundo donde impera la lógica de la producción y acumulación eterna, para enriquecer a los menos? La competencia sin límites de todos contra todos no entiende de solidaridad, más allá de la que se tienen entre los ricos. Tengo pocas horas de sueño, pero debo escribir. Mi niño me levantará temprano, pero debo escribir. De economía solidaria, en un sistema insolidario.

Leer más...

Me importa poco si fue Golpe de Estado o una Destitución siguiendo el ‘Orden de la Ley’. Que los abogados y juristas debatan sobre ello, si quieren. No que falte importancia en dichos análisis pero no me interesa entrar en los detalles legalistas que terminan despolitizando lo que a todas luces constituye una muestra clara de la lucha de clases y cómo las oligarquías, ya sea por medios legales o ilegales, mueven todas las fichas para reproducir el orden de las cosas.

Leer más...

Que mucho uno piensa cuando tiene tiempo… Digo tiempo y no sé lo que digo, no lo siento, no me impulsa o empuja, más bien me aprieta, en la garganta. El tiempo pesa cuando no hay horarios o entregas, fechas límites, citas. Esperar. Esperar. Desesperar…y volver a esperar a nadie o nada. Adiós. Despedirse en el tiempo parado, no entrar mientras sigues esperando. Que mucho se piensa en esto de estar ‘parado’, como dicen los españoles. Tener tiempo es una noción muy posesiva de algo que, más que ‘tener’, nos tiene a nosotros, aunque ni eso es cierto.

Leer más...

En cualquier economía y relación humana el tema de las reparaciones debe ser central, estar siempre latente. Desde el lado más superficial podríamos argüir que cuando un objeto se daña o deja de funcionar se tienen dos opciones principales: o lo boto y compro uno nuevo, o lo reparo. Desde llevar los zapatos al zapatero y el carro al mecánico, la camisa y chaqueta al sastre, o el libro al reparador de libros (¿Existen reparadores de libros por ahí?), reparar significa continuar dándole valor a un objeto que, de otra forma sería convertido en desperdicio. Así, una mercancia ‘termina’ su ciclo de existencia económica para convertirse en basura – lo cual a su vez es motivo de riqueza para los mercaderes de la basura, pero eso es otro tema.

Leer más...

El comentario cambió la conversación, y los rostros. “De todos los ancianos que vivían ahí, no queda ni uno vivo.” Los sacaron de sus casas, de sus vecinos, de su ambiente, de su barrio, de su área, de su lugar, de las redes cotidianas de apoyo y conversación, de la rutina que le daba valor a sus presencias, a sus manías y hábitos. Los sacaron de sus memorias, los sacaron de la ciudad. Los ‘desplazaron’ para que llegaran los jóvenes ricos, los ‘urbanitas’, los metro-burgueses, los a saber quiénes.

Leer más...

La financiación de los países europeos, medida a través del riesgo-país o prima de riesgo, se ha disparado en las últimas semanas hasta niveles nunca antes vistos desde la creación del Euro, segunda moneda mundial de reserva. La zona euro, la mayor zona de intercambio comercial del mundo, se tambalea en momentos en que la economía mundial parece adentrarse a una nueva recesión. Varios países europeos (Grecia, Irlanda, Portugal, España) han tenido que solicitar su “rescate” a la Unión, por tener cerrada su vía de financiación el mercado de deuda (bonos). Mientras, el Caribe luce inmune a semejante debacle económica.

Leer más...

Entre tanto discurso de austeridad vs. gasto, se asoman las preguntas de siempre: ¿Para qué? ¿Para quiénes? Al fin y al cabo la austeridad y el gasto tienen el mismo fin, el crecimiento económico. En el mejor de los casos, dicho crecimiento se busca para una mayor redistribución de las riquezas. Lo más común, por otro lado, es que sea para la acumulación del capital en unos pocos. Sin embargo, pocos hablan de la imposibilidad de seguir viviendo como lo hacemos, no porque hay que ‘ahorrar’ para que la ‘economía’ se estabilice y podamos ver un despunte económico en el futuro, sino porque simple y llanamente las formas de vida de la mayoría de las personas en los centros urbanos más poderosos y sus distintas ciudades satélites son insostenibles.

Leer más...

¿Qué más decir? ¿Qué más creer? ¿Qué inventar? Cada cantazo se asoma con risas sin dientes, o con todos los dientes del mundo, enchapados en oro. ¿Cómo intentar la coherencia si hasta los más ‘críticos’ trabajan para ‘el jefe’? Da igual, todos somos culpables, así es que hablemos sobre economía solidaria pero hagamos campaña para el capital, propaganda para el mercado, publicidad para los dueños del mundo. Me dan de comer a mi y a los míos, así es que pa’lante. Total, lo hace todo el mundo… Yep. Duro es suave, comparado con la peste que se respira cada vez que miden las palabras con las acciones.

Leer más...

Más artículos...