El séptimo mandamiento es una lección de vida dentro de aquellos que han recibido las enseñanzas del cristianismo. Para muchos es un principio de vida, que determina como es la persona, cuales son sus límites y cuales son sus fortalezas. Además, es un indicador de sus creencias dentro de la dicotomía bueno-malo. Una normativa sobre la que trata de sostenerse el mundo actualmente.

Sin embargo, cuando se leen las noticias sobre los fraudes que se han cometido con los fondos PUA, resulta necesario reflexionar sobre los procesos de crianza, los valores que se promueve en las familias, pero principalmente sobre el respeto a la vida, así como a lo ajeno. Una de esas noticias que destacan hoy indica que 30 jóvenes de un colegio de Guaynabo, entre las edades 14-19 años recibieron cheques entre 7,000 a 8,000dlrs, los cuales muchos cambiaron. Esta nota periodística resulta alarmante, al recordar las imágenes desgarradoras de personas desempleadas en el centro de convenciones, personas pasando hambre o familias que sobreviven con la poca ayuda que reciben. 

Por otra parte, es cuando cabe preguntarse cuales son los entendidos de estos jóvenes sobre la honradez, cuales son sus valores ante la vida, como serán en el futuro o de que otra cosa son capaces. En la actualidad esta acción tiene serias repercusiones legales y sociales por lo que necesitaran aprender a lidiar con la estigmatización de la delincuencia juvenil, fraude, robo y corrupción. La vida no es una película hollywoodense ni tan poco es un chiste, al cruzar la línea de las transgresiones en cualquier otro momento se puede asumir esta postura. Finalmente, no se ha comentado como se va a proceder con este grupo de jóvenes, pero en términos remediativos podrían adoptar una persona en situación de desempleo por tres meses, de manera que esta experiencia les ayudaría a crecer, valorizar la vida y asumir nuevos valores.