Mar04252017

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Donald Trump y los cristianos aliados con el mal

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altNo hay duda de que la administración de Donald Trump representa el advenimiento de lo que en la tradición cristiana se conoce como el mal. La orden ejecutiva relacionada con la exclusión de inmigrantes de países musulmanes. La reducción de la cuota de refugiados que serán admitidos a los Estados Unidos, de cien mil, que fue el número establecido por la administración de Barack Obama, a cincuenta mil. La prohibición indefinida de la entrada de refugiados de Siria. Las órdenes ejecutivas dirigidas a reducir las protecciones del ambiente. La política de eliminación de regulaciones y controles cobre los negocios de Wall Street. La autorización de la construcción del oleoducto de Dakota del Norte. La legalización del discrimen contra los homosexuales, lesbianas y transexuales. La eliminación de la ley de acceso a seguros médicos. Todos estos ejemplos son una muestra de por qué la administración Trump representa el mal desde una perspectiva cristiana.

Es posible que muchos cristianos hayan caído en la trampa de la islamofobia que se ha ido entronizando como política pública en los Estados Unidos y Europa. Es posible que hayan creído que estamos en una nueva cruzada con una justificación divina para asesinar y exterminar sistemáticamente a pueblos enteros. Pero esas políticas genocidas que se han ido desarrollando en el Medio Oriente, en nombre la democracia y de occidente, son meramente actos del mal. Son actos que rompen el compromiso con la seguridad internacional y la vida. Es un absurdo que esos mismos cristianos, que no tienen una sola objeción a la invasión y exterminio de todo un pueblo en Irak, Afganistán o Siria, luego se pasan marchando en defensa de la vida de los niños no nacidos. Su oposición al aborto es una contradicción cuando vemos cómo promueven, sin ningún sentido de culpa, la muerte en otros países.

Esos mismos cristianos que defienden tanto la vida, claro que es sólo la vida de sus bebés, es sólo la vida de sus niños, es sólo la vida de su raza, porque su oposición al aborto es simplemente un elemento más de su ideología supremacista blanca, hoy apoyan una orden ejecutiva que atenta contra la vida de miles de niños de Siria y del resto del mundo. Sus gritos, hace dos o tres meses, en favor de los niños de Alepo en Siria, se ha disipado y ahora claman por cerrar las fronteras. Hoy esos mismos cristianos que tanto aman la vida claman para que dejen a los niños de Siria en Alepo, para que los dejen en las garras de la muerte administrada por Putin, el aliado de Trump en la nueva empresa imperial. Franklin Graham, un predicador que visitará próximamente a Puerto Rico, defendió la orden ejecutiva excluyendo a los refugiados por que ese no era un tema bíblico.

Es interesante porque he retado una y otra vez a que alguien me demuestre dónde en el evangelio Jesús habla del aborto o la homosexualidad pues yo sí puedo demostrarles que la acogida de los refugiados es un elemento fundamental de la fe cristiana. Mientras que sobre la homosexualidad no existe un solo texto del evangelio donde Jesús se manifiesta acerca de dicho tema, cosa que no podía haber hecho obviamente, sobre los refugiados hay más de un texto referente a su acogida. Es un acto de fe acoger al refugiado, “fui forastero y me acogiste”. Esa orden no es una norma abierta de acogida, es una obligación.

Sólo se es cristiano cuando se practica esa acogida que no se puede delimitar por razón de raza, religión o género. En ningún lugar el texto de la obligación del cristiano delimita la acogida a sólo los que sean cristianos, como pretende la orden ejecutiva de Trump. En ningún lugar el texto de Mateo 25 establece que tienes que acoger sólo a los refugiados buenos, blancos, lindos o heterosexuales. No se hacen distinciones, no se protege al refugiado porque es los nuestros. Es por ello que la exclusión promovida por Trump es simplemente un acto inmoral y cuando los cristianos se alinean y defienden este tipo de política son meramente instrumentos del mal.

La política ambiental de Donald Trump llevará al mundo al colapso. Promoverá la destrucción del medio ambiente de los países más vulnerables, promoverá la muerte de los pobres, el calentamiento global, el hambre y la guerra. Esa política de destrucción y muerte es contraria al contenido del mensaje cristiano. Esa política acompañada de la prohibición de la admisión de refugiados es una bomba de tiempo. Pone a los que son más vulnerables a los pies de la muerte, por un lado por el hambre, la guerra y el calentamiento global, y por el otro por la imposibilidad de defenderse en su propio país que ha sido destruido por las intervenciones de occidente.

Así que Estados Unidos promueve una agenda de desregulación ambiental para promover el bienestar económico de los ricos y poderosos promoviendo, a su vez, la muerte y destrucción de los pobres y los más vulnerables. Luego cuando hayan muerto esos vulnerables los cristianos harán una vigilia, una liturgia, rezarán en público y dejarán saber que lamentan que los niños de Alepo hayan sido exterminados así que levantarán un monumento en su memoria. Pero cuando pudieron protegerlos y promover su bienestar se alinearon en defensa de las políticas de Trump, en defensa del mal. Cuando los cristianos abandonan su fe se convierten en instrumentos del mal y apoyando a Trump eso es lo que definitivamente han hecho. Pero no deben olvidar la profecía de María, “Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.”