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La izquierda boricua debe apoyar la [buena] propuesta del salario mínimo

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altEl reciente anuncio de un aumento del salario mínimo en el sector público de Puerto Rico ha activado un engranaje que coloca en posición de choque a la izquierda con los trabajadores. Si por un lado es cierto que el aumento es prácticamente simbólico, pues hay muy pocos empleados públicos que ganan $7.25 la hora, también es cierto que el aumento tendrá un impacto en la vida de algunos trabajadores del estado. Estos trabajadores, que han sido perseguidos, criticados y mal representados por los medios de comunicación corporativos representan una fuerza laboral considerable en la Isla. Si sectores de izquierda quieren alinearse con los intereses de la oligarquía en la crítica constante del empelado público o alejarse del interés de estos trabajadores enfatizando lo pequeño del aumento ofrecido se corre el riesgo de seguir siendo irrelevante para la realidad social de Puerto Rico.

Contrario a las aspiraciones de ciertos sectores catastrofistas la realidad es que prospectivamente la economía de Puerto Rico tenderá a estabilizarse y no llegaremos a una catástrofe apocalíptica que nos forzará a dirigirnos a la independencia. Ya algunos datos relevantes se han reflejado en dos estudios recientes. Un estudio realizado en la zona noroeste de la Isla indica que la pobreza en dicha región ha disminuido. Entre el 2009 y el 2014 la pobreza en dicha región, compuesta por los municipios de Aguada, Aguadilla, Isabela, Moca, Quebradillas, Rincón y San Sebastián ha disminuido significativamente. De un 53% de pobreza en el 2009 se ha registrado una disminución al 49% en la misma. Obviamente hay quienes dirán que se trata de una reducción insignificante, pero la realidad es que cualquier reducción de la pobreza tiene un impacto significativo en el tejido social que no debe ser descartado. Las posibles explicaciones para dicha diminución son múltiples y en el debate acerca de su naturaleza la izquierda podría correrse el riesgo de parecer que se opone a cualquier desarrollo que beneficie a los sectores más pobres del país.

Un segundo estudio, realizado por el Dr. Héctor Cordero Guzmán profesor de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Austin W. Marxe del Baruch College en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, indica que el número de personas que reciben ayudas por medio del programa federal Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF) ha disminuido de 72 mil, en el 2010, a 57 mil, en el 2016. Obviamente esta reducción se puede explicar por razón de la emigración masiva que ha sufrido el país, dato que no debe ser descartado, pero dicha explicación sólo señala un aspecto del proceso social que está viviendo Puerto Rico. La izquierda del país no debe alienarse del bienestar de la mayoría del país porque su interés político no se ve servido por estos datos. La realidad es que la única manera de articular un proyecto de liberación es por medio de la coordinación de los intereses de los sectores populares con los lineamientos ideológicos de la izquierda. Si queremos ser relevantes tenemos que reconocer el proceso real por el cual estamos pasando e interpretarlo a la luz de los datos y no ocultándolo detrás de un sueño mesiánico apocalíptico.

Es en este contexto, de reducción de la pobreza, y de estabilización económica, en donde debemos elaborar nuestra propuesta política. Pero no debe reducirse la misma a una propuesta de estatus dependiente de una catástrofe social. La propuesta de la izquierda debería construirse a partir de las fallas del sistema que abre posibilidades para que los sectores más pobres puedan comenzar a verse parte del proyecto social puertorriqueño. Si seguimos deseando un colapso, que aparentemente no está llegando, como condición para ser relevantes lo que nos va a pasar es que nos vamos a convertir en los Jeremías de la Isla. La imagen que la ciudadanía tendrá de la izquierda es la de un sector pesimista que constantemente está criticando y que se opone al bienestar material de la ciudadanía Cuando la realidad es que solo cuando dicha ciudadanía alcanza cierta estabilidad económica es que es posible activarla en la construcción de una alternativa social de izquierda.

La propuesta del aumento del salario mínimo es buena. La izquierda debe poder elaborar su proyecto tomando en consideración esta oportunidad y en lugar de convertirnos en la nube negra de la realidad boricua debemos aprender a ser portadores de proyectos de esperanza.