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Héctor O’Neill: ¿Prepara el PNP un ataque contra la mujer boricua?

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) El caso de hostigamiento sexual del alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill, se ha convertido en una lucha campal entre Ricardo Rosselló y Thomas Rivera Schatz, ambos del Partido Nuevo Progresista (PNP), hoy en el poder. Mientras que Rosselló se sirvió con la cuchara grande pidiendo la renuncia del alcalde el presidente del Senado, Rivera Schatz, atacó duramente a Rosselló y literalmente se alineó con el alcalde. Mientras estos dos líderes del partido de gobierno se enfrascan en una confrontación de vida o muerte la víctima del delito de O’Neill se encuentra en medio de la misma sin derecho a su propia palabra.

La mujer ha sido privada de su palabra por demasiado tiempo. En el día de ayer, mientras se celebraba el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la secretaria de Justicia Wanda Vázquez anunciaba que ya tenían testimonios y un expediente en el caso O’Neill, todo como respuesta a la presión impuesta por Rosselló para que se hiciera algo en el mismo.

Por su parte Rivera Schatz publicó en las redes sociales un texto atacando a Ricardo Rosselló y saliendo en defensa de Héctor O’Neill alegando que en su partido se siguen los reglamentos y las leyes. La implicación de Rivera Schatz es que las acciones de Rosselló violan el debido proceso aplicable al alcalde de Guaynabo. En una entrevista publicada en un medio corporativo Rivera Schatz se refirió a la víctima del delito diciendo que “Yo recabo de la prensa que de la misma manera en que buscaron una reacción de Hector O’Neill, que procuren ayudar a la secretaria de Justicia a localizar a una oficial de la policía municipal para que también dé su versión. Yo creo que ella tiene ese derecho”. Aludiendo al derecho de la víctima lo que realmente hace es convertirla en el centro del proceso.

El ataque de Rivera Schatz contra la administración de Ricardo Rosselló es parte de un intento por centrar el debate en la víctima del delito. Un proceso que probablemente terminaría re-victimizándola. La victima en este caso termina siendo el centro de la conversación pública. Los comentarios que se comienzan a elaborar están más relacionados con la conducta de la mujer que con la del alcalde.

Por otra parte, el abogado que la representó en el proceso contra el alcalde, un ex –socio de Rivera Schatz, le privó a ella de su voz también al hacer declaraciones sobre su disponibilidad para colaborar con la investigación del caso criminal que resultaron no ser ciertas. Posteriormente dicho abogado aceptó que las declaraciones no las había autorizado su clienta pero sólo luego de que ella tuvo que salir en público, exponiendo su identidad y renunciando a su derecho a la confidencialidad, por medio de una declaración jurada negando la veracidad de las declaraciones hechas por su abogado a su nombre.

Mientras que la víctima tiene que salir en público a defenderse de las mentiras de su abogado, un amigo de Rivera Schatz con contratos con el municipio de Guaynabo, se cocina un circo mediático con este caso. No duden que si llega al tribunal los medios van a pedir acceso con cámaras, que un abogado desconocido hará fiesta con la víctima, como hizo el abogado del caso en el caso del niño Lorenzo con su madre Ana Cacho, con la intención de explotar la misoginia tradicional de nuestra sociedad, y que al final la gente sólo hablará de la vida sexual de la víctima y sobre cómo ella se lo buscó. El caso de Héctor O’Neill será, gracias a las intervenciones de Rivera Schatz y de Ricardo Rosselló en su pelea de poder, una ofensa más contra la voz de la mujer.

Lamentablemente ayer, en el Día Internacional de la Mujer en Puerto Rico se preparó un nuevo ataque contra ellas.