Dom04302017

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Esto se acabó: el fin de la administración Rosselló no me alegra

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altNo voy a decir la típica línea de que le deseo éxito al nuevo gobernador. No se lo deseo porque él vino a colaborar con la Junta de Supervisión Fiscal (conocida por la Junta de Control Fiscal o la Junta). Tampoco voy a decir que me alegro de que su gobierno haya fracasado en su intento de ser colaboracionista, porque quienes van a pagar los platos rotos somos los puertorriqueños. La verdad es que el gobierno de Ricardo Rosselló le duró tres semanas, el lunes se acaba. Desde el lunes en adelante es la Junta la que va a gobernar. El Plan Fiscal de Rosselló, un intento populista por satisfacer el hambre de todo el mundo, fue rechazado por la Junta así que la misma va a aprobar su propio plan. Esa aprobación implicará que es la Junta, con todos los conflictos de intereses que tienen sus integrantes, la que va a determinar cómo se manejará el presupuesto de Puerto Rico. Tu dinero, y el mío, lo va a manejar un cuerpo de burócratas al servicio de las élites financieras que no fueron electos por los puertorriqueños sino impuestos con el apoyo de sectores supuestamente liberales del Partido Demócrata.


La historia de los Estados Unidos es un buen ejemplo de lo que debería pasar en Puerto Rico. Si el grito de no impuestos sin representación se hace hoy más urgente que nunca es porque desde el lunes literalmente un cuerpo no electo será el que administra nuestros impuestos. Como ya sabíamos esa administración no se va a realizar para nuestro bienestar. Vamos a pagar impuestos y ellos los van a administrar para satisfacer el hambre de los bonistas. Imagino que esos bonistas serán demasiado pobres si no se les paga. La realidad es que no tenemos cómo pagarles y yo creo que no debemos hacerlo y punto.

Si no queremos ser una colonia perpetua, y hacia eso nos está llevando la Junta, sabiendo que en la estadidad tampoco seremos capaces de escapar de la dureza de ese tipo de administración, Detroit y Flint no pudieron, la alternativa que nos queda es la separación. Independencia y quiebra, debe ser el proyecto, Independencia para hacer nuestra propia moneda, eliminar el dólar del medio, y acordar nuevos accesos a los mercados sin contar con los bonistas actuales.

El plan de la Junta es uno sencillo. Todos nosotros seremos más pobres. Seguiremos teniendo que irnos a trabajar a los Estados Unidos, huyendo de la dureza de una economía que no va a crecer nunca más bajo la colonia. La Junta seguirá siendo rica, sus integrantes no va a dejar de recibir sus ingresos, aun de inversiones conflictivas. Nuestras élites seguirán ganando mucho, y bien, los hijos de los hijos serán nombrados jueces, profesores en la UPR o secretarios de algo. Los bonistas van a cobrar de nuestra pobreza.

Ese es el plan de la Junta. Más pobreza, menos ingresos, más pagos, menos deudas para que podamos entrar de nuevo a los mercados. Este plan es un desastre y el fracaso del colaboracionista Ricardo Rosselló no me alegra porque al menos al final parecía que se iba a enfrentar a la Junta. No lo va a hacer. Se va a someter, como hacen siempre las élites. En los tribunales no tenemos nada que buscar, los jueces con apellidos terminados en “ini” o cualquier otra terminación que nos recuerda su abolengo, usualmente son amigos del alma de las élites financieras del imperio, así que ellos también creen en el dogma de que las deudas hay que pagarlas aunque no las hayas contraído tú y tengas que pasar hambre para pagarlas.

Los bonistas, que invirtieron para ganar, sabiendo que podían perder, ese es el riesgo de las inversiones, van a cobrar, y así no pasarán hambre. La colonia se va a perpetuar, y seguirán muchos diciendo que es nuestra culpa, que nos lo merecemos, sobre todo los más colonizados. Los demás seguiremos oponiéndonos, sin apoyo popular, porque la gente sale corriendo al norte y resuelven su problema. La diáspora seguirá callada, apoyaron la Junta, Lin Manuel, el Centro de Estudios Puertorriqueños, que ahora solo habla de música y bacalaítos, y los congresistas que dicen ser puertorriqueños.

La responsabilidad fiscal se nos viene encima, aunque el dinero adeudado se lo llevaron las corporaciones del imperio de donde vino el mismo. Nosotros no lo gastamos, de hecho mi generación ni trabaja con el gobierno ni tiene planes de retiro, ni se tragó el país. Se lo tragaron los colmillús, esos cangrimanes que vinieron bajo la sombra de “manos a la obra” o las 936. Pero nosotros tenemos que pagar, justos por pecadores, porque así es la justicia del capital. Y se escucharán voces repitiendo la tontería colonial de que es nuestra culpa, de que vivimos sobre nuestras capacidades. La pregunta es ¿quiénes vivieron así? Porque la gente con la que trabajé y viví no fue. Tal vez los que tienen apellidos terminados en “ini” saben quienes vivieron así, y en medio de sus piscinas y apartamentos en Dorado sentirán el calor del sol provocándole cáncer mientras escuchan la noticia de otro estudiante que se va, otro maestro que se muda u otra marcha contra la junta.

El gobierno de Ricardo Rosselló colapsó y eso no me alegra porque la consecuencia será que todos vamos a ser más pobres.