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El Papa Francisco, desde Brasil, reanuda la Guerra Fría

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altEl 13 de mayo de 1917 unos humildes pastores portugueses vieron a la Virgen María. Al menos esa es la historia oficial. Las apariciones revelaron un mensaje que quedó oculto hasta 1941 cuando la única sobreviviente de las apariciones, en ese momento una religiosa carmelita contemplativa, reveló parte de los mismos. Convenientemente en 1941 los secretos revelados fueron dirigidos a la conversión de Rusia. Según la religiosa la Virgen le dijo a los niños que si Rusia no se convertía vendría otra guerra como la Primera Guerra Mundial. De ese modo la Virgen se inscribió en la nueva Guerra Fría que comenzaría en 1946.

En 1917, al menos en Mayo de 1917 la Revolución Rusa no era todavía una revolución bolchevique y por lo tanto en febrero del 1917 había comenzado la que será conocida como la revolución buena. Contrario a la revolución buena la de octubre de 1917 será catalogada como la mala. Esto es interesante porque la aparición de la Virgen en Mayo del 1917 parece responder más a los temores relacionados con la Primera Guerra Mundial que con la Revolución Rusa pero en 1941 el panorama había cambiado y Lucía reveló un mensaje más de acuerdo con las nuevas necesidades de los tiempos.

Parece extraño que en los mensajes no se hiciera alusión alguna a Alemania quien era el enemigo durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. De hecho en las revelaciones de 1941 no se hace ni siquiera un intento por conectar las advertencias de María a los actos genocidas de Adolfo Hitler, será porque el mismo era cristiano y sus actos no ofendían a María. De todas maneras a menos que uno sea iluso o crea en revelaciones sicodélicas la realidad es que el mensaje de Fátima era un mensaje anti-comunista. Rusia se tiene que convertir y no diseminar sus errores porque cuando Lucia revela el mensaje, según ella revelado en el 1917, Rusia ya era un poder internacional comunista y ateo. A María no le dolían los judíos exterminados por los cristianos de Alemania, imagino que a Lucía tampoco pero sí le dolía el comunismo ruso, a Lucía probablemente también.

Hoy el Papa Francisco se propone canonizar a los pastorcillos de Fátima. Ambos murieron siendo niños y por lo tanto sin la oportunidad de aclarar si lo revelado por Lucía es verdad. Ambos son buenos símbolos de la lucha contra el comunismo, al menos así los proyectó el catolicismo y Lucía.

El milagro atribuido a los beatos, pronto nuevos santos, es la curación de un niño brasileño al cual las monjas de primer impulso no quisieron ayudar. Es importante que venga de Brasil, el país católico más grande del mundo. Un Papa latinoamericano canoniza a dos niños portugueses a causa de la curación de un niño brasileño. Aunque el Papa Francisco se arriesga a despertar de nuevo la guerra contra el comunismo en el año del centenario de la revolución Rusa no hay duda de que este gesto si tiene un valor social importante, Europa ya no manda. Este evento es plenamente decolonial.