Dom11192017

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Zona escolar y Julia Keleher: tránsito ‘’despacito”

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(San Juan, 3:00 p.m.) Escuchaba a Julia Keleher, la secretaria del Departamento de Educación (DE). Su voz robótica parecida-en mala metáfora-a una fila de soldados de madrugada antes de un entrenamiento.

Hablaba hoy la Keleher de otra alba improvisada al progreso. 8, 000 estudiantes de Educación Especial van a la deriva. No, es mentira, el cierre de escuelas, el “consolidar escuelas” es una perspectiva de futuro, hay que mirarse en el espejo de la educación americana; Durkheim, Weber, Parsons, otros que no recuerdo, otros que van y vienen como el abrir y cerrar de las ventanas en una hacienda abandonada por sus colonos.

Todavía, no escucho una buena propuesta de cambio que, en su naturaleza, la escuela pide, exige, desea perseguir para realizarse. Los padres deben ir, deben acceder, ahí está todo, en la bendita página del DE. ¿De qué te quejas, Papá o Mamá?

Su voz, de energía polar, hablaba en fina mecánica que cómo van los preparativos para el gran año académico que nos espera y que comienza ahora el 14 de agosto. Sentí abismo, más que redención; sentí lejanía más que llamar al umbral, y que se nos reciba; me sentí, que no hay justicia para esos estudiantes de Educación Especial, que tanto necesitan de una mano que les brinde esperanza, sosiego, ese estado de amor a lo Erich Fromm; el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento donde el balance y la felicidad tienen existencia.

Pero no, somos mecánicos en una isla tercamente imitante del capitalismo. Las barreras tienen que sembrarse pues en ellas se hace golosa la competencia. Hay que comernos, servir la cena, y ver a “Grey’’s Anatomy” Saqué la cuenta; ¿cómo sería el día a día de un autista, o un estudiante con discapacidad motora, un estudiante con limitaciones del habla, un Síndrome de Down? ¿han visto ustedes esos rasguños de una gran soledad en sus miradas? ¿Merecen amar la vida y ser libres, creer y darnos lección de la esperanza?

Mi patria, está cada día más sola y olvidada. Y eso, que la estadidad es la virgen de celofán que nos salva de las divergencias y pobreza. Mientras, 8,000 estudiantes olvidados de Dios, intentan entrar a la teoría de los sueños.