¿Qué hubo con el Rock en Puerto Rico?

(San Juan, 12:00 p.m.) Años atrás me pregunté cuánto tiempo duraría el Rock como música privilegiada de la juventud a través del mundo. Aquí en Puerto Rico compartía espacio con la Salsa y la balada latina. Escuché con pena hace poco que la estación principal de Rock en la Isla iba a cambiar su formato—o sea que dejaría de ser una estación puramente de Rock.

Pues, pensé, por fin pasó: el Rock había oficialmente dejado de ser la música de referencia de los jóvenes rebeldes. No debería ser una sorpresa, después de todo estamos hablando de una música que consiste mayormente de tres acordes. Pero no dejó de ser triste la noticia para un fanático de Rock de toda la vida como yo. He visto la evolución de los gustos de la juventud. El Rap y el Reggaetón ya hace tiempo son preferidas al rock en Puerto Rico. En los Estados Unidos, el Rap y sus híbridos acaparan más la atención que el Rock, y revistas de música como Rolling Stone, que se fundó en medio de la revolución cultural de los sesenta, se han alejado más y más de este género.

Mis amigos también me comentaron el cambio pautado para la estación, todos con un tono apropiado para el que se lamenta por el muerto en un velorio. La realidad es que el Rock es y siempre fue otro género de música más, que eventualmente dejaría de tener la preferencia de la juventud. ¡Pero qué mucho duró en la cima! Para mí nunca dejará de ser un referente, asociado a tantos momentos de alegría en m vida. Y vamos, falta Rock nuevo por producir y escuchar. Además, dejemos el lamento, la historia no se borra así—siempre se escuchará Rock de épocas pasadas, aunque sus adeptos sean personas que pasaron de los 20 años hace décadas.

Ha habido varias etapas del género, desde lo Beatles y los Rolling Stones (que todavía están por ahí) hasta el Acid Rock, el Hard Rock y el Heavy Metal. El Rock ha tenido en años más recientes una muy buena época con el Rock en español. Quiero decir el Rock en español bien logrado porque la versiones en español han circulado por décadas. Lo que quiero decir que la música de la “nueva ola” nunca me entusiasmó.

Me acuerdo que hace años hubo una rivalidad, creada verdaderamente por los medios, entre la Salsa y el Heavy Metal. Una noche, a este entonces joven reportero lo despacharon a ver que ocurría cuando los rivales géneros celebraban conciertos en arenas contiguas. Creo que mis editores pensaban que habría violencia y me expusieron al sacrificio como un infeliz cordero. No ocurrió nada, pero sí me convencí que el Heavy Metal no era lo mío.

No estoy prendiendo velas por el Rock. Aunque sea en mi colección de discos siempre habrá un espacio para este género, sea del nuevo o del viejo.