Sáb11182017

Last update08:57:06 PM

El fin de DACA, un nuevo capítulo de lucha contra el gobierno de Trump

  • PDF

alt(San Juan, 11:00 a.m.) El gobierno del presidente Donald Trump, todo indica luego de casi un año en el poder, que ha vivido continuamente de crisis en crisis. Ante esto, su nueva crisis se llama DACA, en español el programa de acción diferida para infantes sin estatus regularizado (en sus siglas en inglés DIfferred Acction for Childhood Arrivals) recibió una suspensión diferida a seis meses por el presidente Trump.

El programa DACA es una obra del pasado presidente de los EE.UU., Barack Obama. Se trata de una Orden Ejecutiva implementada en el 2012, dirigida a sostener y mantener por periodos de dos años renovables, a una población de 800 mil jóvenes que llegaron a los EE.UU. de forma ilegal, traídos por sus padres, en los pasados 10 años. Entre varias condiciones que tiene el programa, una de ella es que no hayan tenido ningún tropiezo con actos ilegales y la justicia y, por otro lado, que puedan demostrar que estudian/estudiaron y que tienen un trabajo.

La decisión del presidente Trump, lo que hace en la práctica es suspender la Orden Ejecutiva del presidente Obama. No obstante, tiene un guiño, pues deja en manos del Congreso federal la regularización de su estatus en los EE.UU. En otras palabras, Trump de forma curiosa no dice que se opone a ellos, sino que se opone a una Orden Ejecutiva como forma de regularizar el estatus de estos jóvenes. En su lugar, Trump prefiere una ley federal, que sirva para legislar sobre esta población, pero de paso, y aquí la costura de su postura, que también incida en una reforma de las leyes de inmigración.

La acción de Trump, cuyo efecto diferido solo cobra sentido en seis meses, periodo en el cual el Congreso tiene para legislar sobre los soñadores como para hacer una reforma de inmigración, se inserta en el 2018 en el año de las elecciones congresionales. Aquí el segundo guiño de su acción. Todo indica que Trump lo que quiere es ponerle presión a todos los legisladores para que hagan lo que él quiere, so pena de perder su escaño en las elecciones congresionales.

La población de los soñadores, como se le conoce a esta población, consta de aproximadamente 800 mil personas. De estos, el 70 por ciento son de origen mexicano. El resto se divide en varios países de América Latina, y también de la República Popular de China. El gran capital corporativo de las empresas cibernéticas de los EE.UU. se ha opuesto a deportarlos. La opinión pública está dividida entre aquellos a favor y aquellos en contra, por lo que significa – un atentado contra todos los inmigrantes.

Lo interesante de la movida de Trump es la indiferencia tanto del capital corporativo como del gobierno de Puerto Rico. Es curioso, pues nadie nos ha dicho cuántos soñadores viven en la isla. Lo cierto es que debe de haber por lo menos unos cuantos cientos en la comunidad dominicana. Pero por ellos nadie ha hablado.

Las formas de pensar basadas en consideraciones raciales en Puerto Rico, son terribles. Los silencios son otra forma de exclusión y racismo. Pero de eso nadie habla, ni el gobernador de turno Ricardo Rosselló, que ha hecho mutis en cuanto a lo soñadores y la decisión de Donald Trump. Pensemos.