Genocidio en Barbuda y la visita de Trump: resistencia y confrontación

altPor primera vez en trescientos años la isla de Barbuda está vacía. Ante el embate del huracán Irma y la amenaza del huracán José el gobierno de Antigua y Barbuda, una pequeña federación perteneciente a la mancomunidad de naciones, tuvo que evacuar a toda la población de Barbuda. La evacuación aumentó la población de Antigua en un tres por ciento, la población total de la federación es de unos cien mil habitantes. Dicho aumento implica que los servicios públicos de la isla de Antigua se ven limitados. Ante esta situación el embajador de Antigua y Barbuda en Estados Unidos admitió que el calentamiento global es una realidad y que no se trata de una farsa inventada por los chinos, en clara referencia a las declaraciones de Donald Trump al respecto.

Mientras que Barbuda lucha por su recuperación y por lograr una reconstrucción sostenible en Puerto Rico el gobierno anuncia la posible visita de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos que sostiene que el calentamiento global no es verdad y que es un invento de los chinos o de los liberales. Ante la posible visita de Trump a Puerto Rico tenemos que coordinar esfuerzos para rechazar la misma y las políticas ambientales de dicho gobernante y su partido. Como declaró el embajador de Antigua y Barbuda en Estados Unidos, "el calentamiento global está aquí para quedarse" y ese hecho tiene que ser parte de nuestra política diaria de ahora en adelante. Contrario a las declaraciones de ciertos sectores que culpan a los ambientalistas de afectar el "progreso" en Puerto Rico la realidad es que ahora son los ambientalistas los que deberían guiar la conformación de política pública en la isla para protegernos de un futuro parecido al de Barbuda.

La posible visita de un gobernante que niega la realidad del cambio climático y del calentamiento global al Caribe debe ser la oportunidad para ridiculizar su posición y demostrar la unidad de voluntades para luchar contra los efectos de dicho fenómeno en la región. Si el calentamiento global está aquí para quedarse es imperativo que nuestros gobiernos regionales laboren de manera coordinada y cooperen para lograr elaborar políticas que ayuden a mitigar el impacto del mismo y a lograr desarrollos sostenibles en el Caribe. Nuestra región es la que mayor sufrirá las consecuencias de las políticas irresponsables de los Estados Unidos al negar la existencia del cambio climático. Ante esa irresponsabilidad somos los caribeños los llamados, por nuestra supervivencia y seguridad, a responder ante el reto del calentamiento global y el primer paso es confrontar a Trump, si nos visita, con las consecuencias de sus declaraciones irresponsables y genocidas.

Negar el calentamiento global puede ser entendido como un intento genocida y como una política de exterminio y limpieza étnica. La intención al negar la realidad del cambio climático y el calentamiento global es exterminar las poblaciones del Caribe, borrar de la faz de la tierra a los sobrantes humanos, desde la perspectiva del capitalismo, que residen en esta zona marginal y olvidada. Cada vez que Trump, y los republicanos, dicen que el calentamiento global es una farsa de los chinos lo que hacen es promover el genocidio del Caribe, otro genocidio como si en nuestra historia no hubiéramos experimentado suficientes.

Ante la política genocida de los Estados Unidos nuestra política debe ser de resistencia y confrontación. En este momento se nos va la vida y sentarnos a dialogar o hacer una marcha no es suficiente. Estamos en tiempos de vida o muerte y tenemos que alinearnos con la lucha por nuestra supervivencia, contra el genocidio promovido en nuestra región por Trump, los republicanos y los Estados Unidos.