¿Cómo se levanta Puerto Rico?

alt(San Juan, 10:00 a. m.) Han pasado 16 días desde que María azotó con sus vientos huracanados y lluvias torrenciales los 78 municipios de Puerto Rico. La desesperanza poco a poco va calando en el alma de los puertorriqueños.

María José (nombre ficticio para proteger identidad) es una mujer de 34 años, casada y madre de dos hijos. La familia lo perdió todo. Son residentes de la comunidad Pagán en Añasco, uno de los sectores más afectados por las dos crecidas del Río Grande. Su familia vive desde la noche del huracán en un refugio. Catorce (14) personas comparten un salón de clases.

“Han sido unos días tenebrosos. Mantenemos la fe y estamos confiados de que saldremos adelante, pero no es fácil”, afirma María.

Las raciones de comida son minúsculas. Solo hay jugo y leche para los niños, los adultos no reciben ni agua.

“Al principio mi esposo y yo nos quedábamos sin comer. ¡Era tan poco! Todo era para nuestros hijos”.

“Trabajo como mesera en un restaurante. El dueño se enteró de nuestras precariedades y nos vino a buscar para que comiéramos en el restaurante. Se negó a que le paguemos y cuando no vamos, por vergüenza, él nos trae la comida”.

“Es su negocio, son tiempos difíciles, pero aun así comparte el fruto de su trabajo con nosotros. Nunca tendré con que pagarle su deferencia”.

Para Carlos Manuel (nombre real del dueño del restaurante) ayudar a su empleada nos es una caridad, es un deber.

“María es la mejor mesera que hemos tenido. La gente siempre la busca. Nos ayudó mucho a levantar el negocio porque un cliente valora el buen servicio. Son el servicio y la calidad de la comida lo que establece el buen nombre de un restaurante”.

“La familia lo perdió todo. Ella no puede trabajar, no puede dejar solos a los niños. La compañía para la que su esposo trabajaba cerró por falta de electricidad. El sale a diario a ver que consigue. Hace chiripas aquí y allá en lo que consigue un empleo fijo”.

“Tenemos que ayudarnos unos a otros, si queremos salir de esta situación y evitar el deterioro total de la sociedad”.

“Las mentadas ayudas no han llegado. Es como si no existiéramos. Espero que los militares puedan agilizar la entrega de abastecimientos porque si no, nos enfrentamos a un caos social”.

Los puertorriqueños enfrentan la peor crisis de su historia.

“La gente comenta sobre San Felipe y la destrucción que dejó a su paso. Nos aseguran que saldremos adelante, pero nadie se ha detenido a evaluar que estamos hablando de un país con dos realidades diferentes”, señala el historiador Luis Santaliz Villabella.

“El Puerto Rico de 1928 era una nación agraria. La mayor industria era el azucarera. Entonces cultivábamos en el conuco la mayoría de los vegetales y tubérculos; criábamos gallinas, guineas, pavos, cabros y cerdos para el consumo y la carne de res era un lujo”.

“El arroz, la harina de maíz, los lerenes, la yuca, el plátano, el guineo, la yautía, la malanga, la calabaza, las habichuelas, el bacalao, la carne cecina, las patas de cerda y los cuchifritos (también cochifritos, hace referencia a las orejas, nariz, labios del cerdo fritos) eran los reyes de la culinaria boricua”.

“La energía eléctrica era un lujo de las ciudades. La mayoría del país se iluminaba con velas y se acostaba al anochecer porque al otro día las faenas agrícola comenzaban al rayar el alba”.

“En la década de 1920 todavía éramos un pueblo que consumíamos lo que podíamos cultivar y criar en la parcela de tierra donde vivíamos”.

El Puerto Rico de hoy depende de los combustibles fósiles y de la energía eléctrica. La mayoría de los alimentos son exportados o nos hemos malacostumbrados a las comidas rápidas.

“Puerto Rico es un país consumista. Tiene una economía de servicio que depende de exportaciones. La manufactura es mínima y la agricultura recientemente estaba comenzando a despuntar”, indica el estudiante de antropología Kevin Sánchez González.

“Dependemos en su totalidad de la electricidad generada por combustibles fósiles porque el gobierno ha hecho casi imposible el crear fuentes alternas para generarla. Antes de María la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) estaba revocando los pocos permisos que existen en el país para producir energía con métodos alternos como lo son los rayos solares, el agua y los vientos”.

“El país está paralizado. Los únicos negocios que funcionan son aquellos que tienen una planta para generar electricidad. Cuando la planta se apaga por falta de diésel o gasolina o se daña una pieza, no hay más trabajo”,

“Los árboles ya están retoñando, pero el tendido eléctrico sigue en el suelo”, añade.

“”No podemos comparar el Puerto Rico de 1928 con el de hoy”, enfatiza Santaliz. “La electricidad y la tecnología han construido un mundo frágil que cae de bruces ante cualquier catástrofe de la naturaleza”.

“María es una lección, no solo para nosotros, sino para toda sociedad moderna que depende de la electricidad y ha dejado morir la agricultura”, afirma el historiador mayagüezano.

Las últimas dos semanas son el principio de un nuevo país.

La visita del presidente estadounidense, Donald Trump, dejó un mal sabor debido a los comentarios sarcásticos y las acciones humillantes como el arrojar papel toalla como si fuera una pelota de futbol americano a un grupo de refugiados.

La gente cuestiona la inacción gubernamental, tanto local como federal.

“La asistencia a los damnificados no fluye como cuando ocurrió Georges. Son más las excusas y las mentiras que la acción gubernamental”, señala Carmen Cruz. “La gente está limpiando los caminos, los vecinos están compartiendo los alimentos y las medicinas”.

“Empero he leído comentarios que clasifican a los boricuas como vagos y mantenidos. Algunas críticas emitidas por líderes republicanos y algunos anexionistas son realmente asqueantes; no reflejan la verdad de lo que está ocurriendo en la calle. Me causó nauseas ver a los oficiales electos humillarse ante un mal nacido. Me da dolor observar el divisionismo que consume a los puertorriqueños en estos momentos de dolor”, expresa Cruz

“No importan las criticas ni las politiquerías. Yo se dé un pueblo que intenta salir adelante ante un momento apocalíptico. Conozco de héroes y de la solidaridad que une a la mayoría de los que amamos esta tierra”, enfatiza.

“Puerto Rico se levanta y esta vez confío en que cambiaremos el rumbo de nuestra historia”, concluye-.