El toque que queda – Rosselló gobierna de forma autoritaria

alt(San Juan, 12:00 p.m.) Ya sabemos que la administración del gobernador de turno, Ricardo Rosselló ha sido incapaz de remediar la crisis energética, de agua potable y de comunicaciones por la cual atraviesa el gobierno de Puerto Rico desde el pasado 5 de septiembre cuando pasó el huracán Irma. Crisis que se profundizó cuando pasó el 20 de septiembre el huracán María. Luego de la crisis medioambiental más reciente, el gobernador adoptó una posición de controlar el movimiento humano por las noches, e impuso un toque de queda. El mismo se mantuvo por casi un mes, luego del paso del huracán María. No obstante, y luego de haberlo eliminado, el gobernador lo reactivo por una noche, ante las festividades paganas de la llamada noche de brujas. ¿Por qué?

El gobernador Ricardo Rosselló ha demostrado no tener la más mínima experiencia en administrar una crisis prolongada de un fenómeno medioambiental. Pero también no sabe qué hacer con la población, la cual como mínimo ha sido paciente en la espera que el gobernador resuelva los problemas que enfrenta el país. Restringir el movimiento humano, es mínimamente un acto de desesperación de su parte. Es un error político y de juicio muy peligroso. Es, potencialmente hablando, la antesala de un gobierno autoritario.

Ante este cuadro, lo que debemos preguntarnos es cómo reorganizar el país sin atentar contra los derechos civiles y fundamentales de la población. Es un asunto interesante, pues el gobierno y Rosselló deben de aprender a gobernar sin restringir la libertad de la población. Imponernos el uso “silvestre” de los toques de quedas, convierte a la isla en una colonia autoritaria y donde la población debe ponderar cómo enfrentarse a los que la gobiernan de forma autoritaria.

Es un momento delicado. Aún con poco más de un 30 por ciento del país con servicio eléctrico, un 80 por ciento con agua potable, y más que nada un 50 por ciento aún sin comunicaciones, las prácticas autoritarias de gobernanza son un acto de terror. Es momento de evaluar una estrategia en la lucha por la libertad. Pensemos.