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Estudio de la FAO refleja desigualdad de mujeres rurales

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altLas mujeres rurales de América Latina y el Caribe son hoy las más pobres, obesas y con peor seguridad alimentaria, según el Atlas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Solo en 2014, por cada 100 hombres de hogares pobres en la región, 118 mujeres vivían en similar situación, la cual resultó peor en el caso de las indígenas y afrodescendientes, precisó el informe.

De acuerdo con la FAO, la prevalencia media de inseguridad alimentaria severa y moderada afecta al 30 por ciento de las mujeres, brecha de género aún mayor en el caso de la obesidad, ya que en más de 20 países la tasa femenina sobrepasa los 10 puntos porcentuales con respecto a la masculina.

El estudio también reveló que uno de los elementos comunes entre las mujeres rurales de la región es la sobrecarga de trabajo, debido a la división de las tareas en el hogar que dejan en sus manos el cuidado de hijos, ancianos y enfermos.

La invisibilización de su aporte productivo, el escaso acceso a los medios de producción, la baja participación política y de la calidad de las tierras que controlan y su poca autonomía económica constituyen también factores claves en la desigualdad de género.

'No podemos olvidar la precariedad y temporalidad de los trabajos que realizan las mujeres rurales, su bajo nivel de cobertura en los sistemas de protección social, lo que genera inseguridad económica y los múltiples casos de violencia contra ellas', aseguró la oficial de género de la FAO, Claudia Brito.

El Atlas de las Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe resulta una radiografía del estado de los derechos de este grupo poblacional, su seguridad alimentaria y nutricional, desarrollo económico, retos y oportunidades.

Asimismo, resalta el rol que juegan en la transmisión del conocimiento, la memoria histórica de los pueblos y los saberes técnicos como el manejo agroecológico, la selección de semillas, reproducción de plantas y usos medicinales de las hierbas.

Brito aseguró que avanzar hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible requiere fomentar una participación plena y efectiva de las mujeres en la toma de decisiones económicas y políticas en sus países.

Para ello, es fundamental garantizar su acceso a los recursos económicos en condiciones de igualdad y valorar las labores no remuneradas que realizan como la producción de alimentos para sus familias y el cuidado de los niños, ancianos y enfermos, dijo.

El informe también recomienda avanzar en la implementación de la estrategia de género del Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, un documento que se ha convertido en una referencia para toda la región.