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Ricardo Rosselló abandona a Puerto Rico

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) Así como lo oye, el gobernador de turno de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, ha abandonado a Puerto Rico. Mientras el país aún carece de luz eléctrica en cerca de un 40 por ciento de los abonados, el gobernador y su equipo de trabajo se concentran en impulsar a unos “comisionados” de la igualdad en el Congreso federal. Estos “comisionados” nombrados por el gobernador, por mandato de una ley que su propio partido político, el Partido Nuevo Progresista nombró en el 2017, no tiene nada que ver con las responsabilidades de fiducia que el gobierno de Puerto Rico y la Constitución de 1952 le impone a éste.

En otras palabras, en el accionar continúo que ha manifestado el gobernador Rosselló, su interés por Puerto Rico cada día se va reduciendo, y su concentración en impulsar la estadidad para la isla, cobra mayor interés. Mientras, su falta de interés por gobernar la isla también ha cobrado mayor interés. El problema de la falta de diligencia en restablecer el sistema eléctrico de la isla es muestra de este proceso.

En las vistas congresionales del pasado mes de noviembre, en Washington, el gobernador a preguntas de los congresistas explicó desconocer el alcance de la legislación Strafford Act de 1988, la cual proveía para un sistema combinado a través del gobierno federal de ayuda para reestablecer el sistema eléctrico. El problema de este desconocimiento es la falta de diligencia en reconectar el servicio, y de paso la falta de luz en las casas boricuas. Esto constituye una omisión en el cumplimiento del deber que pocos en la isla han comentado o destacado.

La falta de previsión en el uso de la ley federal antes mencionada ha tenido una complicación que son las personas que murieron ante el paso del huracán María y su secuela, en particular la falta de luz eléctrica. Si el gobernador es la persona responsable en reconectar el servicio eléctrico de forma diligente, utilizando la Ley Strafford, entonces el no haberlo hecho, nos fuerza a pensar si el gobernador debe ser la persona responsable, en última instancia, por las muertes luego del paso de huracán María.

Tenemos que repensar si el gobernador hoy nos gobierna. Mientras, nos enteramos que el gobernador anda por Washington, impulsando un club de amigos, a los cuales les interesa hablar de la igualdad. Pensemos.