Dom05272018

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La privatización de la AEE, ¿existe otra posibilidad?

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) El gobernador de turno, Ricardo Rosselló, muy hábilmente planteó la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), al día siguiente de la conclusión de las Fiestas de la calle San Sebastián. Su sagacidad política y olfato le sugirió que ante la caída abrupta de su administración pública, la única solución para sacarlo de la crisis era agrupar la voluntad popular bajo un tema que produjera poca resistencia u oposición. Proponer la venta de la AEE le dio esa oportunidad.

Oponernos a la venta o privatización de un activo público puede ser un asunto de principio. Para esto, valorar los bienes de uso público, a beneficio del colectivo, debe ser una razón de ser y de esta forma debe ser defendido. Lo público es un asunto que nos compete a todos y todas. Ahora bien, no hay servicios, áreas de ayuda al público, que sean exclusivamente públicas. Bienes naturales, patrimonio nacional, simbología significativa para la población, si pueden verse como territorios que pertenecen a lo público. Pero, ¿producir electricidad, distribuirla y administrarla, es un bien público a ser gestionado de forma exclusiva por el estado? Pensemos.

Lo interesante sería decir, que servicios de uso común como el consumo de agua, el consumo de energía eléctrica y el consumo de telecomunicaciones, son áreas de beneficio colectivo, las cuales deben de garantizarse a toda la población, y donde el factor de especulación y producción de capital para beneficio corporativo o individual. Es a esto que nos deberíamos de oponer: a la escpeculación de un bien de beneficio colectivo, necesario, y el cual debe de ser provisto de forma eficiente y efectiva, sin traducir esto como parte de la lógica del capital y su acumulación.

Hay otros modelos de administración y gestión de los bienes de uso colectivo necesarios. En América Latina, en algunos países (Venezuela y Bolivia) la producción eléctrica no es un asunto de especulación. En otros, es un bien de control por parte del estado a beneficio de la población (Cuba). Por lo tanto, podríamos explorar otras soluciones a la crisis por la cual atraviesa la AEE. Una cooperativa de usuarios, como ha sido implementado de forma exitosa en América Latina, puede ser una opción para Puerto Rico. Lo que no es correcto es pensar y sugerir que la única opción para todos y todas es privatizar, a beneficio del capital corporativo o individual. Pensemos.