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#metoo y H-María – ¿nuevas coordenadas de la justicia?

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Los abogados y abogadas que luchan por los derechos humanos y por los derechos civiles andan preocupados. En los pasados meses se han desarrollado varias campañas o movimientos desde el poder, que afectan nuestro tradicional entendido del mundo del derecho y las garantías procesales que tienen las personas.

En particular, luego del paso del huracán María por Puerto Rico, haciendo uso del derecho laboral vigente que legisló la administración de Ricardo Rosselló en enero del 2017, los patronos corporativos redujeron sus plantillas laborales o simplemente cerraron varios negocios. Nosotros nos enfocamos en los micro, pequeños y medianos empresarios. Pero fue el gran capital corporativo el que despidió o suspendió de empleo a más personas. Hoteles, empresas mediáticas, bufetes de abogados, las grandes cadenas de tiendas, en fin, todo el que pudo, redujo su plantilla al paso del huracán María. Las protestas contra los despidos en el sector público, no se han dado. Siguen a la espera, pero el orden de derechos laborales colapsó en los pasados meses.

En los EE.UU., con toda justificación, se inició el movimiento de denuncia contra el acoso sexual y agresiones sexuales que en relaciones laborales de poder, la subordinada, en su mayoría mujeres, experimentó por parte de los patronos, en su mayoría hombres. Hay casos diversos, aunque pocos, de hostigamiento sexual en personas del mismo género.

Este proceso de denuncia se organizó bajo lo que se llama el movimiento #metoo. Es un movimiento social, liderado en su mayoría por mujeres artistas de cine o televisión. Ahora bien, este movimiento luego de más de ocho meses se ha quedado en denuncias contra los hostigadores o agresores, pero no hemos visto un solo caso de radicación de cargos criminales contra persona alguna. En esta medida, se trata de, como se ha alegado, una denuncia justificada, que termina en la mayoría de casos hoy, en un contra-hostigamiento a la persona agresora u hostigadora.

La preocupación del movimiento #metoo, es que la misma no transita por el mundo de derecho tradicional, el cual sirve para administrar garantías procesales y legales a favor de los acusados y de las víctimas. Nadie cuestiona que la agresión el acoso no se haya cometido; lo que se cuestiona es la forma social y no jurídica de procesarlo. Lo otro es terminar en movimientos de vendettas sociales o políticas, que pueden ser contraproducentes, y en violación al ordenamiento constitucional de los países.

Es curioso, que un sector amplio del feminismo francés, liderado por actrices, pero también por intelectuales de profundo arraigo cultural, se han distanciado del movimiento #metoo, por considera, entre otras cosas, que él mismo provoca un movimiento de contra-injusticias.

Es nuestro deber pensar y reflexionar a partir del mundo de respeto a la diferencia, a la dignidad y de garantías procesales que queremos para todo el mundo. Ese mundo se había construido en algún momento, y hoy es cuestionado. Pensemos.