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Rosselló “el me mintió”… despacito

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Nos recuerda Amanda Miguel, en su canción ya clásica que “el me mintió”. Nosotros lo cambiamos para indicar, “él nos mintió”. El gobernador de turno, Ricardo Rosselló decidió pecar o mentir en la sagrada semana para los cristianos, al convocarnos como nación a protestar, a desafiar, a impugnar a la Junta de Supervisión Fiscal el pasado miércoles por vía de una intervención televisada que luego de haberla escuchado y apoyado, se desvaneció en menos de 24 horas. Es decir, y al son de Luis Fonsi y Daddy Yankee, bien “pasito a pasito, despacito” el gobernador cambió de posición y terminó colaborando, con la Junta de Supervisión Fiscal, a la cual había dicho un día antes que habría de cuestionar.

En el día de ayer, luego de un intercambio de tres tuits el pasado miércoles entre cerrar, abrir y cerrar las escuelas públicas del país, el gobernador Rosselló desautorizó en dos ocasiones a la secretaria de educación Julia Keleher, y esta le contestó en contrario en dos ocasiones a su vez, dejando al país en lo incierto si habrían clases ayer o no. Todo resulta que no hubo clases, salvo la escuela del fotomontaje donde el gobernador Rosselló firmó la ley que da pasó a las escuelas franquiciadas público-privadas, conocidas en inglés como las Charter Schools. Entonces, a la víspera de la muerte de Jesus Cristo, el gobernado que se pretende católico, firmó la ley y disipó cualquier duda de si la habría de firmar o no.

Lo cierto es que haber firmado la ley que da paso a una forma de privatizar el sistema público de educación de Puerto Rico. Lo interesante es que el gobernador la noche antes nos había dicho que no colaboraría con la Junta de Supervisión de Fiscal, pero acabó firmando una de las tres reformas legislativas que el gobierno de Washington había exigido para poder ofrecerle fondos federales al gobierno de la isla.

La mayoría de la población no le prestó atención a la visita del secretario del tesoro federal, Steve Mnuchin hace poco menos de dos semanas. Pero la visita de éste, más allá de prometernos que nos habría de dar el dinero del famoso préstamo que aún no ha llegado al país para pagar la reconstrucción, también le exigió al gobierno que aprobara entre otros el Plan Fiscal estatal, así como tres reformas legislativas. Una de ellas, la que el gobernado descartó el miércoles pasado, la de la reforma laboral. Ahora bien, las otras dos reformas son la de educación y la de salud. Lo curioso es que el gobernador al firmar la ley de las escuelas charter, estaba dándole paso a una de las medidas requeridas como parte del proceso de reestructuración del gobierno local por vía de la Junta de Supervisión Fiscal.

En fin, que como bien dice Amanda Miguel, “el me mintió”, nuevamente y despacito. Ahora nos toca, seguir, seguir y seguir cuestionando la falsa verdad noticiosa del gobernador de turno Ricardo Rosselló. Si éste genuinamente quería que el pueblo lo apoyara, debió haberse opuesto en todos los renglones al gobierno de Washington y a sus exigencias. Pensemos.