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La Guerra de Corea, Trump, Jong Un, y el Regimiento 65 de Infantería

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Al fin se llevó a cabo el esperado encuentro entre los dos dictadores, como les llamó una periodista de Fox News a Donald Trump y Kim Jong Un, “líder supremo” de Corea del Norte.

Dicho encuentro, que comenzó con un saludo formal y siguió con una reunión entre ambos jefes de gobierno, terminó con el anuncio de un acuerdo para la desnuclearización de la península Coreana a cambio de nuevas relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Corea del Norte. La realidad es que el acuerdo escrito no tiene nada de particular. No hay fechas, límites, no se describe qué significa desnuclearizar la península coreana y no se especifican en qué consistirán las nuevas relaciones diplomáticas entre ambos países. Lo que es obvio en la reunión es que Estados Unidos ha terminado lo que las dos Coreas comenzaron en abril.

Tal parecería que en el encuentro de abril, entre Corea del Norte y del Sur, se establecieron los cimientos para el encuentro entre Trump y Kim, un encuentro que casi se descarrila en varias ocasiones gracias a las impertinentes declaraciones de Trump. Lo que parece que ha ocurrido es que el adulto en el salón, en este caso Corea del Sur, se encargó de preparar el escenario para que Trump pudiera parecer como que había logrado algo a pesar de que el Presidente de los Estados Unidos constantemente parecía querer evitar que dicho encuentro se llevara a cabo. Incluso sus declaraciones constantes durante sus encuentros con la prensa, al inicio de las conversaciones, parecerían estar dirigidas a evitar que el mismo tuviera éxito. Es por ello que el mero hecho de que se firme un acuerdo, aun siendo simbólico, es un avance en medio de tanta incertidumbre por parte de Trump.

La pregunta que hay que hacer ahora, a la luz de lo firmado, es si será posible que Kim y Trump avancen en las negociaciones, lo cual requerirá mucho más que unas horas de pláticas superficiales y un objetivo claro. Ese elemento, el objetivo de las conversaciones, es lo que principalmente me preocupa.

La incertidumbre que provoca mi preocupación parte del hecho de que no sabemos cómo definen ambos países lo que es desnuclearizar la península coreana o el hecho de no saber en qué consisten las nuevas relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Corea. Otro elemento que no podemos perder de vista es lo que John Bolton afirmó hace unas semanas acerca del modelo Libio. Esas declaraciones lo que implican es que Kim debe tener mucha cautela pues cuando Libia decidió reincorporarse a la comunidad internacional, eliminando sus armas nucleares, también se expuso al fin del régimen que fue destruido en medio de las mal llamadas primaveras árabes. Esa amenaza pone en perspectiva el futuro del acuerdo anunciado. La posibilidad de que un acuerdo de paz entre Corea del Norte y Estados Unidos prospere dependerá de que ambos países puedan confiar en la voluntad política de su adversario. Ese es el problema principal.

Para los boricuas es el inicio del cierre de un evento militar que se detuvo en el 1953, la llamada guerra de Corea, y el cuál aún no ha terminado con un acuerdo de paz. Posiblemente, para muchos en Puerto Rico, la mejor forma de honrar al Regimiento 65 de Infantería, y a los boricuas que murieron en Corea, sea honrando formalmente la paz.