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Se retira Kennedy del Tribunal Supremo federal

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Anthony Kennedy anunció ayer su retiro del Tribunal Supremo, efectivo el día 31 de julio. Este retiro es uno altamente temido por los sectores progresistas por una razón bien simple, Kennedy era el voto flotante que en ocasiones se alineaba con los liberales y en otras con los conservadores. La realidad es que en el último año se alineaba más con los conservadores que con los liberales.

El retiro de Kennedy le da la oportunidad a Trump de nominar otro juez del Tribunal Supremo. Esto implica que Trump tendrá dos nominaciones en su primer cuatrienio y podrá controlar dicho tribunal por más de treinta años. Obviamente esto es una mala noticia para sectores moderados, progresistas y liberales. Es una mala noticia para los inmigrantes y los derechos humanos, es una mala noticia para los derechos civiles, la equidad sexual y los derechos de las mujeres. Es una mala noticia para los que creen en la democracia y la justicia. Esto implica que ahora hay que buscar justicia en las elecciones y no en el tribunal.

La mala noticia del retiro de Kennedy me recuerda al retiro del juez Antonio Negrón García quien se retiró en el año 2000, antes de que Sila María Calderon ganara las elecciones, dándole la oportunidad a Pedro Rosselló de nombrar a su sustituto y provocando que el Partido Nuevo Progresista controlara el Tribunal Supremo definitivamente. Dicho retiro, a destiempo, pues el juez Negrón no cumplía los setenta años mandatorios para su retiro hasta el año 2010, parecería que fue intencional para que una mujer no nombrara a su sustituto, fue un error increíble que no fue accidental.

Por lo tanto, cuando el juez Negrón se retiró en el año 2000 hay que pensar que lo hizo intencionalmente. De igual manera el retiro del juez Kennedy no es accidental. El juez Kennedy quiere que Trump nomine a su sustituto. El juez Kennedy quiere que sea antes de las elecciones de noviembre, por lo tanto, la decisión de Kennedy de retirarse es simplemente una decisión político partidista que tiene como objetivo consolidar el control conservador sobre el tribunal por más de tres décadas a partir de este retiro.

El efecto del retiro de Kennedy podría ser anulado si ocurre una de tres cosas. En primer lugar, que dos senadores republicanos decidan bloquear el voto hasta que se lleven a cabo las elecciones del noviembre. Esto es posible si el senador de Arizona John McCain se alinea en contra de la confirmación. En segundo lugar, podría ser que, a pesar de que se confirmara la selección de Trump, el juez John Roberts, un republicano moderado nombrado por George W Bush, asumiera el papel de Kennedy como el voto flotante, cosa que ya ha ocurrido en varias ocasiones. En tercer lugar, podría ocurrir que no hubiera confirmación hasta el próximo año y los demócratas ganaran suficientes asientos en noviembre como para obligar a Trump a negociar un nombramiento moderado. Cualquiera de las tres alternativas es difícil de predecir.

Lo que sí es predecible es que el retiro de Kennedy es una bocanada de aliento para la dictadura trumpista y por lo tanto no me queda duda de que Kennedy pasará a la historia como el infame que permitió a Trump consolidar su dictadura. Se retira un aliado del dictador y consolida su poder. Hay que ver, ahora, ¿cuál será la estrategia de los demócratas para evitarlo? Estamos viviendo tiempos preocupantes.