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Los migrantes de Honduras , los boricuas y el estado fallido

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Pendiente anoche a una cadena de noticias de los EE.UU. y me encuentro con una profunda entrevista el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. Éste explicaba de todas maneras porque la marcha era ilegal, a la cual él personalmente se oponía, y sobre todas las cosas, dejó entender que el no la podía controlar. Es decir, que el concepto histórico de la ciudadanía y el estado nacional soberano se rompe en el caso de esta manifestación social. Ya el estado no puede controlar a sus propios ciudadanos, y menos aún lo que pasa en el cruce de las fronteras.

La situación de los 7,200 migrantes, en su mayoría de origen hondureño, es algo complejo. Sobre todo, que en su búsqueda de un estado nacional con mayor grado de orden y disciplina, aspiran de forma no crítica a moverse a los EE.UU. Esta decisión y acción se justifica por un tipo de colonialismo asimilado, en el cual el “norte” se ve como un lugar mejor, de mayor progreso y sobre todo bienestar.

La contradicción de este argumento, en una coyuntura donde los EE.UU. tiene una tasa de empleo plena, es que la economía americana en teoría podría seguir asimilando a más mano de obra barata, de valor medio o cara, con personas diestras o no. Es un momento donde la migración, formal o informal, es bienvenida en los EE.UU. Pero a fin de cuentas, lo que uno no escucha de los migrantes en su marcha, es que nadie se quiere quedar a transformar su país y mejorarlo. Ya perdieron la fe por su país, y la capacidad de mejorarlo.

Los migrantes en marcha de Honduras, se parecen en algo a los 71 mil puertorriqueños que supuestamente se perdieron en el 2017, a consecuencia del huracán María, debido a que migraron y no regresaron. Para muchos de ellos, Puerto Rico no constituye una opción de país, por lo que migrar es alcanzar una calidad de vida que ya no se tiene aquí. En este sentido, los boricuas de forma articulada o no se parecen a los hondureños.

La pregunta es si sólo debemos aspirar todos y todas a migrar al norte, a los EE.UU. No me parece. La única opción que nos queda es luchar por transformar el sur. No hay de otra. Pensemos.