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Celebremos el Día de los Tres Reyes Magos

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) La celebración de velorios y promesas en honor de los Reyes Magos es una tradición muy arraigada en el occidente y el sur de Puerto Rico. Para los puertorriqueños, Melchor, Gaspar y Baltazar son santos, aunque no los haya ratificado el Vaticano. La celebración religiosa con el tiempo se ha convertido en símbolo de afirmación identitaria puertorriqueña.

La diferencia entre una promesa y un velorio de Reyes radica en la intención con que se celebre. Una promesa es un ofrecimiento que se hace en pago de una petición concedida por los Reyes Magos. Un velorio de Reyes se celebra la víspera de la Epifanía, la noche del 5 de enero, para honrar la santidad de los magos. La celebración incluye aguinaldos y rezos en honor de los Reyes, la Virgen María y Jesús.

Las promesas no concluyen necesariamente con el fallecimiento del que recibió la dadiva de los Reyes Magos. Usualmente es heredada por un familiar que continuará la tradición y mantendrá la familia unida.

Este es el caso de la familia Rodríguez del barrio Guanajibo en Hormigueros.

“La promesa de mi familia lleva celebrándose 150 años”, nos relata Edna F. Rivera Rodríguez. “La iniciaron mis abuelos maternos en acción de gracias por comprar su primera cuerda de terreno”.

“Mi abuelo, Luis Rodríguez Soto fue un agricultor de caña y frutos menores. Mi abuela Carmen Rita Olivares Santaliz organizaba la celebración porque entendía que eran una familia próspera”.

Los esposos Rodríguez Soto tuvieron 11 hijos. Luego de iniciada la promesa lograron comprar otras dos cuerdas de terreno. La celebración religiosa, además de agradecer la prosperidad se convirtió en una de salud luego de un milagro.

“Recuerdo que mis abuelos le agradecían a los Reyes la sanación de tuberculosis de mi tía Laura Rodríguez. Los médicos la habían desahuciado”, nos dice Edna. “Ellos alegaban que el milagro lo hicieron los Reyes Magos a través del doctor Nayip Fas”.

La promesa en tiempos de los abuelos de Edna se celebra desde la tarde de la víspera de Reyes (5 de enero) hasta que despuntaran los primeros rayos de luz del 6 de enero.

“Me parece tener ocho años otra vez. Recuerdo claramente la llegada de los músicos que entonaban 50 aguinaldos. Se preparaba comida para medio barrio Guanajibo”.

altLa devoción a los Reyes la heredó la abuela de Edna de su padre, Julio Olivares. Edna exclama con orgullo que guarda con mucho cariño un retrato de su bisabuelo que heredó de su abuela. .

“Mi bisabuelo era de Valladolid y le inculcó la devoción a mi abuela. Mi abuela y mi abuelo pasaron la devoción a sus hijos y estos a sus nietos”.

Cuando falleció don Luis la tradición fue encomendada a su nieta mayor.

“Cuando mi abuelo murió, abuela Rita le pasó la promesa a su nieta mayor, Angélica Rodríguez Rodríguez. Angélica celebró la promesa por alrededor de 40 años antes de traspasarla a su hija Jacqueline Nazario Rodríguez que la lleva celebrando desde hace 30”.

“Las intenciones no han variado. Continuamos orando y pidiendo por la salud, la paz, la prosperidad y la unión familiar. En el altar se pone una canasta para que todas las personas que asistan a la promesa depositen sus peticiones escritas. La canasta con las peticiones es presentada a los Reyes como parte de la celebración”.

“Hoy, debido a los costos de los músicos, los aguinaldos se han reducido a 25. Se canta y entre los aguinaldos se reza el rosario. Es una celebración de fe”.

La promesa ya no se celebra en la antigua finca familiar, pues la encargada de la celebración la mudó a su residencia en la Urbanización Alturas de Mayagüez en la Sultana del Oeste.

“Todos le inculcamos a nuestros hijos, sobrinos y nietos la devoción a los Reyes Magos. La promesa es símbolo de nuestra fe, pero también es testimonio y legado de abuelo Luis y abuela Rita. En cada promesa honramos su arduo trabajo para levantar una familia de once hijos”.

“Los Reyes Magos nos han bendecido. La tradición debe continuar. Estamos buscando entre nuestros jóvenes quien continuará con la promesa. Hemos hecho con ellos lo mismo que hicieron mis padres cuando era niña, les hemos enseñado a amar a los Reyes Magos”.

“En nuestro mensaje exhortamos a los jóvenes de la familia, en este caso mis nietas y las de mis hermanos a continuar con la promesa. Por lo menos sé que las mías van a seguir con la promesa”.

“Desde bebés han venido a la promesa. Ellas son ahora el coro cuando entonamos los aguinaldos. Mis nietas son nuestra esperanza para mantener viva la fe y el recuerdo de mis abuelos”.

“Quién heredé la promesa recibirá también la magnífica colección de tallas de los Reyes Magos, La Virgen y el Niño Mesías”.

“Enseñar a los niños y jóvenes, es dejar un legado para cuando no estés y ellos puedan recordarlo con Amor. Y lo más importante, para que vayan viendo las responsabilidades de un ser humano cuando se le concede una petición y la espiritualidad en medio de la celebración con música que esto conlleva”.

“Son tantas las anécdotas Félix. Imagínate, es un siglo y medio de historias para contar”.

“Para mi los Reyes Magos son la tradición familiar más hermosa que he vivido. En cada promesa recuerdo mi niñez y el encanto de una infancia preciosa”.

“Pensaba que los Tres Santos Reyes eran mágicos y que por eso viajaban desde lejos. Viví tantas emociones que aún a mi edad perduran y me hacen ser una niña”.

Promesas como las de la Familia Rodríguez se celebran en el Archipiélago Borincano desde noviembre hasta febrero, aunque algunas con el propósito de reunir a la mayor cantidad de familiares posibles se celebran hasta en abril. La única regla para la celebración en la actualidad es que debe hacerse antes de Semana Santa, anteriormente las promesas se hacían antes del Miércoles de Cenizas, que marca el inicio de la Cuaresma.

Todas las promesas se hacen en pago por una petición concedida por los Santos Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar. Es un pacto o compromiso perpetuo. Cada promesa es diferente, pero envuelve una serie de rituales donde se reconoce la razón de ser de la celebración. Los aguinaldos, usualmente decimas hexasilábicas, se alternan con rezos.

La festividad de los Reyes Magos fue prohibida por las autoridades estadounidenses desde 1899 hasta principios de la década de1930 cuando la legislatura puertorriqueña logró declarar el 6 de enero festivo. Hubo un momento en que negarse a trabajar un 6 de enero constituía pena de cárcel.

Los puertorriqueños defendieron la tradición. Aceptaron la presencia de Santa Claus, pero lo convirtieron en blanco de bromas y hoy día hasta en socio de los Reyes Magos que siempre andan en “corillo”. Con el tiempo, los Reyes se convirtieron en símbolo de la resistencia en contra de la campaña de americanización que ha llevado a cabo la metrópoli estadounidense. Son los Reyes Magos, el idioma español y la música de bomba y plena los tres elementos de afirmación nacional más importantes de los puertorriqueños en el siglo XXI.

¡Feliz Día de los Tres Santos Reyes!