Mié03202019

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¿Por qué Juan Guaidó no está preso?

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En el día de ayer, regreso a su país, el legislador de la Asamblea Nacional (en desacato) Juan Guaidó. Este regresó en vuelo comercial, junto a su esposa y allegados políticos, e hizo inmigración en Venezuela. Entró como cualquier ciudadano. Fue recibido por una docena de embajadores, que hicieron un cordón humano para protegerle. ¿De quién? Guaidó entró sin problema, abordó un coche y continuó a celebrar el día de protestas contra el gobierno a las que había convocado.

Juan Guaidó es un ciudadano más en Venezuela, con la única diferencia que se ha autoproclamado presidente encargado de dicho país. Al día de ayer, solo sus seguidores lo reconocen, y el mismo medio centenar de países que lo han hecho en los pasados meses. Ningún bloque de países de organizaciones internacionales, lo ha reconocido. Sobre 150 países del mundo no lo reconocen. Ningún batallón de soldados venezolanos lo apoya. Por lo tanto, Guaidó opera como un ciudadano en su libertad de expresión bajo la constitución de Venezuela.

Ahora bien, no lo arrestaron, no lo humillaron en el aeropuerto, ni hay francotiradores buscándole, pues esa no es Venezuela. Por el contrario, no existe acusación criminal en su contra; como asambleísta goza de inmunidad; y la tesis de que se vive en Venezuela bajo una dictadura, no se validó. Simplemente, la Venezuela que Guaidó y sus colaboradores hablan, no existe hoy.

El regreso de Guaidó a Venezuela debe verse como parte de la fortaleza que goza el gobierno legítimo de dicho país, el cual preside Nicolás Maduro. El mismo salió sumamente fortalecido de los eventos del pasado 23 de febrero, que hoy puede continuar garantizando el ordenamiento constitucional, sin invocar un estado de excepción (es decir, leyes antidemocráticas para períodos de crisis social). Pensemos.