Mar05212019

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La Junta y Puerto Rico: propuesta para un futuro incierto

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En el día de ayer la Junta de Supervisión Fiscal aprobó una serie de medidas encaminadas, según ellos, a mejor la capacidad financiera del gobierno de Puerto Rico. Bajo dichas medidas, lo cual incluye la aprobación finalmente del plan fiscal del gobierno. El plan fiscal se ha convertido en una zona de guerra entre la junta y el gobierno de Ricardo Rosselló, quien en sus limitadas reacciones ha intentado contrapesar el poder de la junta con un sentido de “no cooperación”.

El valor simbólico de imponernos un plan fiscal es que el mismo, como el propuesto sin éxito por el gobernador Rosselló, nos impone un régimen de calidad de vida limitado a partir de menor inversión pública y mayor intervención de las fuerzas del mercado. Esto quiere decir, en términos prácticos, que siguen reduciendo la injerencia del estado en la vida pública, limitando el gasto público y dejando que sea la empresa privada la que determine la calidad de vida. Para muestras un botón: las lanchas de Vieques y Culebras, cuyo servicio ha sido privatizado y la calidad del mismo no ha mejorado.

Lo interesante del día de ayer, es que la junta fue imponiendo su criterio sobre varios quehaceres medulares de país, y ante su presión, el gobierno de Rosselló a lo único que apostó fue a “luchar contra la junta”. Es decir, no hay plan.

La Junta de Supervisión Fiscal ha logrado consolidar su poder en Puerto Rico a tres años de haber sido establecida bajo la ley PROMESA. Para muchos se ha convertido en el último capítulo del colonialismo americano en Puerto Rico. Siendo esto así, la solución de la crisis económica de Puerto Rico requiere soluciones menos coloniales. Por ende, en lugar de profundizar en el colonialismo, lo que se debe hacer es buscar soluciones a partir de la independencia y que sea el nuevo gobierno soberano el que negocie con los acreedores. Pensemos.