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Más corrupción, más represión y menos democracia en Puerto Rico

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Mientras las autoridades federales siguen anunciando “inminentes” arrestos, “investigaciones” en curso, y un verano “activo”, la prensa comercial y sistemas mediáticos prenden la música de suspenso para mantenernos a todos y todas en vilo. Pero realmente, ¿es la corrupción, el problema central de Puerto Rico? O por el contrario, ¿será la falta de desarrollo de una vida y cultura democrática nuestro principal problema?

Más nos ahogan los federales y la prensa con los problemas de corrupción, más nos preguntamos porque la gente no se ha “tirado a la calle” a protestar. Es curioso, pero hay un distanciamiento entre el anuncio diario de un nuevo episodio de corrupción en el país, y la falta de interés por parte de la ciudadanía en general responder desde la sociedad civil a dicho acto. Entonces, nos deberíamos preguntar, ¿a qué responde el desfase

La única explicación plausible que uno puede dar sobre el distanciamiento es que los anuncios de la corrupción, las investigaciones y los procesos criminales contra acusados, tienen muy poco que ver con la calidad de vida de la gente. Están divorciados ambos eventos. La calidad de vida de la gente, vista como parte de un proceso de profundización de la vida democrática, no tiene nada que ver con los procesos que lideran las agencias federales o estatales en la isla. Más democracia no se vincula directamente con los procesos criminalización de las prácticas de corrupción.

Es curioso, que en ningún momento hemos visto respuestas del gobierno estatal o federal de proveer nuevos mecanismos de intervención de la ciudadanía para denunciar, investigar y controlar la corrupción. Lo que vemos cada vez más es la simplificación de los procesos y su control, casi monopólico, por parte de las autoridades federales.

El caso del Sector Maldonado es un vivo ejemplo de esta situación. Por un lado, la prensa comercial los acusó, tanto a padre como hijo (Raúl Maldonado Gautier y Raúl Maldonado Nieves) de participar en una situación de dudosa reputación en la cual se entregaron contratos a la empresa donde trabajaba el hijo. De ser acusados en la prensa de corrupción, luego se desarrolló una guerra mediática en la prensa entre el Sector Maldonado y el gobernador de turno, Ricardo Rosselló, la cual terminó, abiertamente hablando, en nada. ¿Mejoró este episodio la calidad de vida democrática del pueblo? En nada. Pensemos.