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Adiós Alicia: tu senda continúa en el país de maravilla para el ballet

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) Conocí a Alicia Alonso en el 1979, cuando fue invitada a Puerto Rico, junto al Ballet Nacional de Cuba. Entre otras organizaciones que la invitaban se encontraba el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico. Por razones extrañas a mi formación adolescente, culminé junto al fenecido Elizardo Martínez, sirviendo en el componente de asistencia y seguridad a la primerísima bailarina cubana.

La vida da vueltas, pero en más de una ocasión vi al Ballet Nacional de Cuba ejecutar, entre otras piezas El Lago de los Cisnes. A nivel mundial, Cuba hoy, ayer y antes de ayer, es una potencia del ballet mundial. Es una de las cuatro academias que se reconocen como fundacionales. Estas academias consisten en el Ballet Ruso (el Bolshoi), el Royal Academy of Dance en Reino Unido, el Ballet Nacional de Francia, y el cubano.

Si algo demostró el Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de Alicia Alonso, la prima baillarina assoluta, su país desarrolló el ballet a niveles que pocos países en el mundo han alcanzado. En este sentido, Carlos Acosta, mejor conocido como Yuli, exprimer bailarín de Cuba, es producto de un país que permitió que los pobres, negros y sectores populares bailaran ballet clásico.

Por lo tanto ante la partida de Alicia Alonso ayer, rememoré cuando nos encontramos en la vida en el 1979, como parte de su estancia en la isla por unos días. Hace unos años vi el Ballet Nacional de Cuba, nuevamente, en Puerto Rico. Lo celebré. Es una compañía perfecta, digna de enunciarse como parte de este inmenso Caribe. Una gloria que Alicia vivió en un país, y bajo la revolución Cubana que nos permitió erigir el ballet como una disciplina nacional. Solo un país de maravilla pudo hacer eso. Adiós Alicia, adiós.