Subvención urbana la nueva guerra social experimentada en Bolivia

alt(San Juan, 3:00 p.m.) En Bolivia se acaba de experimentar un nuevo capítulo de las guerras sucias del capital y del gobierno de Washington. Se llama “subvención urbana” y la misma parte de la premisa que se toma el descontento social para crear condiciones de falta de afecto tanto a las instituciones sociales, políticas como a las personas, y lo mismo puede terminar en golpes de estado.

Esta tipo de guerra social, es la del Siglo XXI, donde las invasiones militares ya no son el estilo aceptado o dominante, y donde desestabilizar a los gobiernos, por vías irracionales o anárquicas se convierte en la orden del día. Bolivia fue un experimento. Bolivia se puede convertir en la norma.

Ahora bien, la pregunta es porque en Bolivia se logró derrocar un gobierno, y en un lugar como Puerto Rico terminamos con una línea sucesoria en la cual se sustituyó a un gobernador, pero no a un gobierno y los temas de fondo no se transformaron. Lo interesante es como el capital, bajo la lógica de la subvención urbana, controla hasta donde se da la revuelta. En el caso de Bolivia conllevaba el derrocamiento de un gobierno y de una visión de país. En el caso de Puerto Rico suficiente con remover al incumbente Ricardo Rosselló.

Vivimos mundos inciertos, lo cual nos fuerza a pensar la vida de otra forma. No porque la gente esté en la calle, la lucha es meritoria. No por derrocar, se adelanta la democracia. La democracia se va adelantando de múltiples forma, y en el caso de Bolivia el gobierno de Evo Morales había logrado adelantar fuertes componentes sociales, en beneficio de toda la población. Hoy la subvención urbana lo intenta derrocar. ¿Habrá que seleccionar con más cuidado nuestras luchas hoy? Pensemos.