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Mon Laferte protesta en los Grammy Latinos, ¿y los boricuas?

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) América Latina y el Caribe están en llamas hoy. Ecuador, Bolivia, Brasil, Chile, Haití, entre otros atraviesan momentos de convulsión social. En el caso de Chile, 30 días de protestas masivas, con 22 personas asesinadas por las fuerzas de seguridad pública de dicho país. Mientras en Bolivia, la derecha provocó un golpe de estado cívico-militar-policial, derrocando al presidente democráticamente electo, Evo Morales Ayma.

Entonces en la ceremonia de premiación de los Grammy Latinos, pautada para ayer en la noche, tenía una controversia única: si los premios recogían la fuerza de la música urbana, en particular el reguetón. Una controversia musical sin lugar a dudas de mucho peso, pero complicada en el contexto de los eventos recientes en cuanto a Bolivia y Chile. Por lo tanto, los boricuas que fueron a recibir o intentar recibir un premio, así como los que fueron a trabajar durante los Grammy Latinos de anoche, fueron parcos o no hicieron comentarios en cuanto a la lucha en América Latina. Un mundo en llamas, y ellos en silencio en cuanto a este tema.

Mientras la artista más cotizada de Chile, Mon Laferte tomó la oportunidad para protestar contra la política de violación a los derechos humanos que hoy se desarrolla en Chile por parte del gobierno de Sebastián Piñera contra la población en lucha. Importante oportunidad, como hiciera en el 2011 René Pérez, entonces parte de Calle 13, para protestar contra el gobierno de Luis Fortuño y sus planes de privatización.

Lo curioso es que desde julio la clase artística de Puerto Rico se ha constituido como una garante de la protesta social del país, interlocutores de nuestros desafectos, pero su consistencia con los proyectos de la izquierda o la independencia de Puerto Rico, son limitados o mesurados. Es curioso que anoche en los Grammy, nadie, desde Ricky Martin, por vía de Pedro Capó, Daddy Yankee, René Pérez, Ozuna, y Bad Bunny no expresaran nada en la oportunidad que tuvieron, para repudiar la injusticia y solidarizarse con los pueblos en lucha. Una pena ante la pérdida de oportunidad. Pensemos.