Judicatura longeva en Puerto Rico, ¿Cómo cuidar la salud de los jueces?

alt(San Juan, 10:00 a.m.) Los jueces componen uno de los tres poderes en un gobierno democrático. Son designados por el gobernador o presidente del país. En Puerto Rico, el nombramiento de los jueces es por un tiempo definido. Los jueces del Tribunal Supremo (TS) ejercen sus funciones hasta la edad de 70 años. En Estados Unidos, los jueces del TS son nombrados de por vida. Existen algunos problemas en los nombramientos de los jueces del TS: en Puerto Rico, los jueces son designados por un gobernador perteneciente al Partido Popular o al Partido Nuevo Progresista. En Estados Unidos son nombrados por presidentes demócratas o republicanos y los jueces son liberales o conservadores. En Estados Unidos, más que en Puerto Rico, la salud de los jueces puede tener implicaciones profundas en la sociedad ya que sus decisiones afectan en cierta medida a toda la ciudadanía. En Estados Unidos, los jueces del TS pueden retirarse después de los 65 años. En Puerto Rico, el único juez del TS que se retiró fue el juez Raúl Serrano Geyls. Este juez fue nombrado por Don Luis Muños Marín en el 1957 cuando Serrano Geyls era popular. Luego éste se convirtió al independentismo y se retiró en el 1962. Ningún otro juez del TS se ha retirado en PR antes de los 70 años. Así que ningún independentista ha sido designado como juez del TS en Puerto Rico. Fue el Juez Serrano Geyls quien en el caso del bolitero, Pueblo v Luciano Arroyo, acuñó la frase: “Nosotros los jueces no podemos ser tan inocentes como para creer declaraciones, que nadie más creería”.

En Estados Unidos, en el 2005 falleció de cáncer de tiroides el Juez William H. Rehnquist mientras ejercía en el TS, iba a trabajar con una traquestomía. En Febrero de 2016 falleció el Juez Anthony Scalia aparentemente de una afección cardíaca, pero no se realizó una autopsia. La Jueza Sandra Day O’Connor, la primera mujer electa al TS de Estados Unidos, padeció de cáncer del seno, recibió quimioterapia, usó peluca y trabajó por 18 años más, hasta su retiro en el 2006 y expresó que padecía la enfermedad de Alzheimer. Su esposo murió de esa misma enfermedad tras 20 años de padecerla. Al presente, la Jueza Ruth Bader Ginsberg padece de cáncer del páncreas con metástasis pulmonares. No se quiere retirar, pues ella fue designada por un presidente demócrata y pretende durar hasta que cambie la presidencia en el 2020, pero eso es incierto. El juez William O. Douglas tuvo 30 años atrás un derrame cerebral, continuó asistiendo a los argumentos orales y a votar aunque su juicio mental no estuviera claro y estaba sufriendo de dolor y de parálisis parcial de su cuerpo. La Jueza Sonia Sotomayor ha expresado que padece de Diabetes mellitus Tipo I. Las enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, colesterol elevado y, problemas del tiroides pueden ser factores que hay que controlar para prevenir la precipitación de la demencia de Alzheimer y la demencia vascular.

La supuesta inmunidad e impunidad judicial no está en la Constitución norteamericana ni en la de los estados. La inmunidad judicial es estatutaria, hecha por los jueces para los jueces. En Puerto Rico la inmunidad judicial es condicionada según se estableció en el caso Feliciano Rosado v Matos Jr. Los jueces norteamericanos al no retirarse aún en la presencia de enfermedades mortales y en estado avanzado, pretenden lograr la inmortalidad—algo imposible.

En Puerto Rico tenemos una alta incidencia de la demencia de Alzheimer; esa enfermedad comienza a manifestarse después de los 60 años. Una de cada cinco familias en PR ha tenido o tiene un familiar que ha padecido o padece al presente de esa enfermedad. El TS de PR tiene nueve jueces; por estadísticas, uno o dos jueces han tenido o tienen un familiar que padeció o padece la enfermedad de Alzheimer al presente. En PR se mueren alrededor de 2,000 personas al año de esa enfermedad y la padecen alrededor de 75-80,000 puertorriqueños. En Estados Unidos, 5.2 millones de norteamericanos padecen de Alzheimer y se mueren 500,000 al año de esa enfermedad. Tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos el Alzheimer es la cuarta causa de muerte. Esta enfermedad es la epidemia del Siglo 21. Su causa es desconocida, pero se sabe que tiene un gran componente genético. Es recomendable que los jueces después de los 60 años de edad se sometan a un examen anual—físico y mental para--detectar y tratar a tiempo cualquier enfermedad que afecte su capacidad física o mental para ejercer sus labores eficientemente y con la prontitud que las decisiones legales requieren. El examen mental debe ser realizado por un neurólogo. Según envejecemos se va perdiendo la comprensión de los problemas; la toma de decisiones es más lenta; se pierde la capacidad para recordar nombres o conceptos. Estos olvidos al paso de unas horas se recobran, no ocurre lo mismo con las demencias. Se va perdiendo la audición, la visión y el balance, lo que puede propiciar las caídas y fracturas. La estámina y la capacidad para realizar el trabajo va disminuyendo según el ser humano envejece. En el caso de los jueces, las decisiones judiciales se atrasan acentuando el precepto que establece -- justicia tardía no es justicia.

El sistema judicial del país necesita de muchas enmiendas para mejorar la justicia. Pero debemos comenzar con llevar a cabo un examen físico y mental anual a todos los jueces mayores de 60 años para mantener su salud. Protejamos a nuestros jueces—e incidentalmente a los ciudadanos. La Oficina de Administración de los Tribunales deberá ser la entidad que coordine los exámenes anuales de todos los jueces y juezas del país.