Vie04102020

Last update09:15:03 AM

El caso de los peregrinos del Seibo en la República Dominicana

  • PDF

alt[Nota editorial: A petición de estudiantes graduados de la Universidad de Puerto Rico, quienes realizan esfuerzos de solidaridad en la República Dominicana, publicamos este primer artículo sobre la situación de vida frágil, o migraciones irregulares internas, a la cual se ha expuesto a una comunidad de residentes de El Seibo, en la República Dominicana. Esperamos que con la publicación de artículos en El Post Antillano, se pueda internacionalizar la situación imperante para los residentes, y se encuentre una solución humana y digna para ellos].

El territorio en conflicto, por la que luchan la Asociación Campesina Mamá Tingó, de La Culebra, Vicentillo, El Seibo República Dominicana, comprenden las parcelas 119A 119B, 116 y 115 del Distrito Catastral No. 38/5; conformando unas 20, 019.8 tareas de tierra, asentadas por el Instituto Agrario Dominicano en el 2016.

Estas familias se conectan, junto a la tierra, con Pedro de la Rosa, original morador de estas tierras comuneras, en la Provincia de El Seibo, quién hizo un plano a su nombre, registrado en el Tribunal de Tierra. En el 1914, ya fallecido el Sr. Pedro, llegó Nicolás Santoni, comprando aproximadamente unas 5 tareas, de forma irregular, a un cuidador de tierras que ubicó un hijo de Pedro de la Rosa, específicamente en la parcela 119A. En el 1916, el Sr. Nicolás hizo un apresamiento injustificado, a la mayoría de los moradores que trabajaban los predios. Los campesinos, tras la pena de 9 meses en la Romana, y puestos en libertad, encontraron sus tierras alambradas y apropiadas por el Sr. Nicolás.

En cambio, generaciones próximas de parceleros, entre conflictos sucedidos, recibieron el decreto presidencial 486, emitido por el Dr. Joaquín Balaguer, en el 1975, que declara de utilidad pública estas tierras. Aun así, se efectuaron “compras” fraudulentas de estos predios mediante un documento de “mejora”, que ubicó en estas tierras una cadena de terratenientes. Entre estas ventas está Nicolás Santoni (Cocoleco) Jr., que le vendió a Milán Quezada; y este es uno de cinco, que le vendió al viejo Evelio Barona (origen cubano), en el año 87, luego de su llegada, de los EE.UU. al país. Hoy el decreto ampara a 1.800 tareas de tierra, cosa que el campesino estima de absurda, ya que un decreto por esa cantidad es inservible, y que el mismo fue manipulado progresivamente: “le fueron quitando parcelas al decreto”.

Tras la salida del país del viejo Barona, el conflicto de la tierra es encabezado por su hijo, Pedro Guillermo Barona, alias “El Cubano”, en confrontación con estos campesinos. Este, exigió y forzó la salida de los campesinos bajo fundamento (falso) de tener en propiedad dichas parcelas, careciendo, al momento, de documentos que sostuvieran su atribución.

En el año 2016, “El Cubano” solicitó la fuerza pública para ejecutar un desalojo, esta solicitud fue revocada por el mismo instituto agrario (IAD), a través de un comunicado emitido en el 8 de julio de 2016, refiriéndose a estos predios como propiedad del Estado en proceso de levantamiento para asentamiento. Sin embargo, en contra de dicha solicitud, fue efectuado el primer intento de desalojo, en el cual los campesinos lograron defender sus tierras, pese a la perdida de casas, colmados, cosechas (parte de platanales y gran porción de árboles frutales).

El terrateniente, Pedro Guillermo Varona, en represalia, sometió acusación falsa de robo de ganados, invasión de terrenos “privados”, quema de un tractor, etc. a los campesinos Domingo García “Toni” y Alejandro Félix, presidente y vicepresidente de la asociación Mamá Tingó, respectivamente, logrando su encarcelación. Estos campesinos cumplieron 9 meses; luego, puestos en una libertad condicionada ilícitamente, por parte de la justicia (Ministerio Público del Seibo).

En el 6 de septiembre de 2018 ocurrió el brutal y vandálico desalojo, firmado por el mismo abogado del Estado, José Antonio Polanco. Un contingente de supuestos militares, altamente armados, destruyéndose más de 200 casas, dos colmados, incluyendo el saqueo de las casas, robo de pertenencias, matanza de sus animales y la destrucción de todas las siembras, entre ellas: incontables matas de cacao (aprox. 2 millones), ya parideras, y unas 200 mil matas de aguacate. Seguido, subió un camión lleno de delincuentes, pagados por el terrateniente, Pedro Guillermo Varona, quienes ocuparon las tierras, evitando que los campesinos pudieran volver a ellas.

A partir de entonces, apareció Pedro G. Varona con unos nueve documentos Actas Constancia de estos predios que datan desde los años 88 al 2006. Y por autoría intelectual de este terrateniente, algunos campesinos sufrieron torturas, por medios de: ahogamiento, quemaduras de cigarrillo, laceración de partes íntimas, exposición al sol, arrastre por el camino, etc. Por último, el asesinato de un niño de 12 años, Carlitos Rojas Peguero, de un escopetazo en la cabeza, por un empleado de El Cubano, a quién, cuya arma, también pertenece.

El lunes santo, 26 de marzo de 2018, los campesinos decidieron reocupar las tierras en conflicto, aun bajo las amenazas de muerte. Actualmente han perdido esta reocupación, siendo ocupada nuevamente por los compinches de “El Cubano”.

El 21 de octubre de 2019, esta asociación de campesinos, Mamá Tingó, se ha convertido, según los medios de comunicación, en “Los Peregrinos del Seibo”.

Su lucha ha permanecido en la Capital del País, Santo Domingo. Sus tres etapas principales han sido: El Éxodo de El Seibo a la Capital; Campamento frente al Palacio Presidencial hasta un brutal desalojo; y el Refugio (Casa) de las Hermanas Dominicas del Rosario cerca del Palacio Presidencial, donde permanecen su ruta de lucha.