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Fernando Castañeda y la falta de humanismo en la Corte Suprema de los EE.UU.

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Los tribunales de justicia son muy rígidos y carentes de flexibilidad. Además, los planteamientos humanistas no son recibidos como debieran en los tribunales. La inmunidad absoluta y la impunidad que pretenden poseer los jueces promueven el abuso de autoridad por parte de los jueces hacia la población más vulnerable que acude ante un juez en búsqueda de la justicia.

Veamos un caso en particular a manera de ejemplo. Fernando Castañeda, un inmigrante salvadoreño, residente legal de Estados Unidos fue arrestado por las autoridades de aduanas e inmigración por poseer metanfetamina. Fue confinado en San Diego, California, en un Centro del Departamento de Corrección y Rehabilitación. Mientras estuvo en custodia comenzó a quejarse de dolor y supuración en una úlcera que tenía en el pene que manchaba su ropa interior. Se lo comunicó a los guardianes y lo que hicieron fue darle más calzoncillos. Al cabo de varios meses fue evaluado por un médico quien recomendó que fuera enviado a una institución para realizarle una biopsia de la lesión del pene. Esa recomendación no fue seguida y al cabo de un año lo sacaron del Centro de Corrección y Rehabilitación para hacerle la biopsia.

La biopsia demostró un tumor escamoso del pene con metástasis a los nódulos linfáticos de la ingle y de la pelvis. Se le amputó el pene y se quedó con dos centímetro de pene. Murió un año más tarde a la edad de 36 años. Antes de morir entabló una demanda contra los oficiales del Servicio de Salud Pública federal. El caso se conoce como Hui v Castaneda. Esther Hui fue la doctora que tenía a cargo el tratamiento médico de Fernando Castaneda en el Centro de Corrección y Rehabilitación de San diego, California.

Anteriormente, el Tribunal Supremo Federal había indicado que la indiferencia deliberada por las necesidades médicas de los prisioneros era un castigo cruel y poco usual en violación de la Enmienda 8 de la Constitución norteamericana. La Corte federal del distrito y la Corte de Apelaciones rehusaron desestimar el caso y éste llegó la Tribunal Supremo. La Hon. Jueza Sonia Sotomayor escribiendo por la corte desestimó el caso a favor de los oficiales de Salud Pública, ya que había un estatuto que les otorgaba inmunidad absoluta y que no podían ser demandados. Precisamente, la inmunidad de los jueces y los oficiales de Salud Pública es estatutaria, no está en la Constitución norteamericana---es hecha para los jueces por los propios jueces y para otros oficiales de gobierno.

La Jueza Sotomayor es de madre puertorriqueña, pero nacida en el Bronx, Nueva York. Ha visitado a Puerto Rico para promover y vender dos libros que ha escrito. Los abogados expertos se cuestionan como un estatuto puede ir por encima de la Constitución norteamericana. La decisión del Tribunal Supremo fue unánime en contra del fallecido. Asumiendo que esos nueve jueces no son religiosos-- dónde está su humanismo, su amor al prójimo, su sentido de justicia por un prisionero que depende de los custodios para mantener su salud ya que él no se la puede diligenciar. Eso es realmente un fracaso de la justicia. Es muy extraño que algún otro prisionero en la nación norteamericana haya padecido una muerte más cruel, tortuosa y lenta estando bajo la custodia de un proveedor de servicios médicos gubernamental.

¿Cuál hubiese sido la opinión del Hon. Juez del Tribunal Supremo de Puerto Rico Erick V. Kolthoff Caraballo en este caso? Recientemente, el Juez Kolthoff indicó que ahora más que nunca necesitamos la Primera Enmienda de la Constitución, ya que la religiosidad estaba en minoría. Es evidente que los jueces del Tribunal Supremo Federal necesitan aplicar la justicia siguiendo no la religión, sino la Constitución norteamericana. Ante esa decisión del Tribunal Supremo Federal perdí la admiración que le tenía a la Hon. Jueza Sonia Sotomayor. Se me cayó del pedestal en que la tenía.

Durante el proceso de confirmación por el Senado de Estados Unidos, la Hon. Jueza Sonia Sotomayor indicó “que los jueces aplican, no hacen las leyes”. Sin embargo, en el caso de Castaneda hizo una regla judicial al decidir que una inmunidad estatutoria precluye un reclamo constitucional.

Igualmente, el Hon. Juez John Roberts durante las vistas de confirmación del Senado de Estados Unidos expresó “los jueces son como los árbitros, no hacen las reglas, sino que las aplican”. No tuvo la visión de que al presente las decisiones de los árbitros son retadas instantáneamente y en múltiples ocasiones se cambia la decisión inicial ofrecida por el árbitro. Pero las decisiones de los jueces son finales excepto cuando existe el proceso de apelación. Estados Unidos es el único país donde los jueces gozan de inmunidad absoluta. Eso también será retado oportunamente por el pueblo. En Puerto Rico la inmunidad de los jueces es condicionada. Ahora, es más evidente el discurso del Presidente Abraham Lincoln en Gettysberg, cuando acuñó la frase-- el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. En Puerto Rico y otros países de Hispanoamérica las asambleas de pueblo están reclamando con éxito el poder que les asiste. Todos los oficiales de gobierno, incluyendo los jueces, son responsables ante el pueblo. Todos somos iguales ante la ley. El sistema judicial necesita cambios radicales en la administración de la justicia.