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Los tiros al Choliseo, Daddy Yankee y la paz nacional

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En fin, que como un asunto de vida natural, alguien, o varias personas, decidieron caerle a tiros al Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, y romper cristales y vandalizar su fachada exterior. Un total de 131 casquillos de balas fueron encontrados, de tres tipos de calibre distinto, incluyendo rifles de asalto. Nadie sabe porqué se hizo, pero la respuesta del principal exponente de la música urbana del país, el más longevo de forma consecutiva por casi 20 años, Daddy Yankee (Raymond Ayala) fue simplemente indicar “que los perdonaba” que eran sus hermanos.

La vida como es. Pero caerle a tiros a una instalación pública, pese a que es administrada por sectores privados, donde el cantante Daddy Yankee tiene una gira de 10 conciertos, se dice pronto. Es algo usualmente inusual. La policía investiga, pero en este caso, el ángulo es muy limitado. Nadie va y le cae a tiros a un edificio que no esté en uso, salvo que quiera enviar un mensaje al menor costo colateral; o simplemente que estaba practicando tiro al blanco y había que probarlo la puntería con un objetivo claro y amplio.

Lo cierto es que luego de este incidente, que se registró a eso de las 4am del domingo, indican que en las oficinas del productor del concierto, propiedad de Raphy Pina, también le cayeron a tiros, con armas similares, sino iguales, a las utilizadas en el coliseo. Entonces, el ángulo se expande, y uno se pregunta por qué.

No podemos vivir de los prejuicios a favor o en contra del primer género musical, a partir del lucro por espectáculo, que hoy tiene Puerto Rico. El problema no es la música. Pero tampoco el problema son los exponentes. En el caso del concierto de Daddy Yankee, ni él es el problema ni tampoco sus invitados. De ordinario, nadie que esté en su justo cabal, va y le cae a tiros a edificios. El que lo hizo, tiene problemas, y necesita ayuda. Pero ni los músicos, ni las sobre mil personas que trabajan en este mega proyecto de Daddy Yankee ni los 150 mil fanáticos que habrán de pasar por el coliseo, son responsables de nada.

Por lo tanto, a seguir disfrutando del concierto. Que en la historia musical del reggaetón así como del hard rock o la salsa, siempre ha habido episodios de violencia. Normalmente, se investiga, y se encuentran personas que son halladas culpables de sus actos. Lo que no puede pasar es que ahora por prejuicio volvamos a la etapa inicial de la carrera de Daddy Yankee, o Don Omar, o Nicky Jam o Tego Calderón y pensemos que este género se asocia con la violencia. Nada que ver. A disfrutar los conciertos de Daddy Yankee. Pensemos.