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Andrew James, el americano atropellado, y la ética de todos

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) El lunes murió el norteamericano Andrew James, quien fue arrollado hace unos días, en Santurce. El video que creo consternación en las redes sociales y para las autoridades del país. En el día de ayer, las personas que iban a bordo del vehículo del cual salió James se reportaron a la policía. Estas explicaron que no lo tiraron, sino que él se cayó. Que estando todos borrachos esa noche, se perdió control de la situación y cuando dieron marcha para atrás para recogerlo, lo atropellaron. Esa es la historia oficial en el día de ayer.

Pero, realmente hablando, ¿cuál es el problema? El problema real es la ética del silencio. De no haber puesto presión las autoridades y dar la imagen del vehículo así como los tres últimos números de la placa de éste, nada hubiera pasado. Así es la vida. Entonces ¿por qué no colaborar desde el inicio?

Nos parece que el problema es social, cultural, y no político. La gente participa en actividades delictivas o ilegales, y el silencio se impone. Atropellar a un ser humano, de forma negligente o intencional, no es poca cosa, pero si se trata de un error humano, ¿por qué no decirlo inmediatamente?

De eso trata la vida. Es un devenir que nos exige continuamente ser éticos. En ese devenir, vamos viviendo y viendo. Lo interesante e importante es hacer la diferencia. Ser éticos es un comienzo. Pensemos.