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Vivimos en una narco cultura, no en un narco estado

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Hay un debate entre historiadores, literatos e intelectuales, de que Puerto Rico se ha convertido en un narco estado. Es decir, que esto existe a partir del narcotráfico y la economía que genera dicha industria ilegal. No es cierto. Puerto Rico sigue siendo un estado legal, legítimo y no "gilipolla" como en su momento le llamo un presidente de los EE.UU. a los estados no pro americanos.

Ahora bien, Puerto Rico vive en una cultura de narcotráfico, de legalidades e ilegalidades, la cual sí nos debe de preocupar. Nosotros hemos legalizado el mundo cultural de las drogas, el bajo mundo, y los narcos. Eso sí que ha pasado.

Uno de nuestros máximos exponentes de la música urbana se autodefine como el "big boss". Ni Dios ni Satán. Otro cantante de menor grado, se define como el Patrón. Todos en la lógica de la música urbana buscan asociarse con el mundo de los capos de la década del 1930, y luego con los big shots, o bichotes en boricua, de la década de 1990 en adelante. Pero no es por nombre, sino por actitud. El mundo cultural que impulsan todos los que participen la industria de la música urbana es el de la opulencia, el poder y más que nada afirmarse como poderosos.

Las imágenes en la televisión no fallan. Los asesinatos que hoy vemos grabados en cámaras de seguridad, todos nos recuerdan al mundo de la mafia de Nueva York de hace 70 años. Por otro lado, nosotros vivimos inmersos en el miedo, aguardando a que llegue Batman de su travesía en la ciudad Gótica y nos salve.

Es momento de cambiar la cultura que se ha impuesto donde el poder se ha normalizado. No es el mafioso al que usted admira, sino al "civil" que más poder económico tenga. De dónde salió el dinero no es una pregunta que uno se hace a menudo. No lo es. Pensemos.