The Magnificent Seven o el regreso a un país original

altSeguimos pensando que el país llamado EE.UU., es decir el coloso del norte, se fundó un día al son de vaqueros e indios. En este meta-relato, los colonizadores de dicho país son vaqueros. Pero realmente hablando, estereotipar a la nación de los EE.UU. de esta forma es un sin sentido.

La línea de filmes que una y otra vez vuelven al Western (la película clásica de los vaqueros), no es como parte de un proceso de educativo del pasado tumultuoso de dicho país del norte. Por el contrario, el Western sigue siendo uno de los géneros del cine que consistentemente ha demostrado ser rentable y que no pasa de época.

The Magnificent Seven (Dir. Antoine Fuqua, EE.UU., 2016) es parte de dicha lógica de seguir volviendo al género, para producir películas que lucrativamente siempre son un éxito. Pero a más leído los directores y los guionistas (Nic Pizolatto y Richard Wenk) entonces más interesante la película. En el caso del director Fuqua, quien es un afroamericano de Pittsburg, y quien se ha consagrado en hacer buen cine de calidad, con una obsesión particular por el actor Denzel Washington, este director provoca una interesante mirada al Western entretejida por filmes previos.

En particular, The Magnificent Seven, versión 2016, está basada en la película de la idea original The Seven Samurai (Dir. Akira Kurasawa, Japón, 1956), y luego por la versión norteamericana de la misma, The Magnificent Seven (Dir. John Sturges, EE.UU., 1960). Esas dos películas dan paso a la nueva versión, la cual probó, una vez más, que los Western dejan dinero. A un costo presupuestario de $90 millones de dólares, la película se ha mantenido por sobre un mes con una de las películas más vista, produciendo ingresos brutos de $113 millones de dólares. En este sentido, nada de qué quejarse el directo Fuqua.

La historia, como en la versión anterior, versa sobre siete hombres de a caballo, que desean hacer el bien. La presente versión, no obstante, introduce que el líder de los que quieren hacer el bien es el vaquero Sam Chilsom (Denzel Washington), quien junta a otros seis vaqueros, para ir a recomponer un pueblito asediado por el capital y los capitalistas mineros. El hombre malo, en antagonista, Bartholomew Bogue (Peter Sarsgaard), no sólo cometió actos de barbarie en su proceso de colonización y extracción del oro, sino que terminó en una gran trifulca con los siete magníficos. Pero para saber lo que realmente pasó, hay que ver la película.

En fin, que como demuestran los números, se trata de una película exitosa. Pero posiblemente la razón principal, es la presencia de Denzel Washington. El 60 por ciento de la gente que ve la película indican que se debe a la presencia de este cotizado actor, quien bajo la dirección de Fuqua, se mereció el Oscar al mejor actor en la película Training Day (Dir. Antoine Fuqua, EE.UU., 2001). Aunque recientemente lo vimos en una interesante película, la cual, como todas en las que ha participado con Fuqua, también era de acción: The Equalizer (Dir. Antoine Fuqua, EE.UU., 2014).

En fin, que, si le gusta ver gente asesinada en un filme, aquí tiene una muestra los muertos pasan de los 200. Se trata de una masacre monumental. Si desea ver a Washington actuar, pues vaya. Pero por el resto, vuelvan a la original de Kurasawa. A lo mejor lo pasan mejor en familia.