Moonlight o la mejor película del 2016

altTengo que afirmarlo, la mejor película del 2016 es Moonlight (Dir. Barry Jenkins, EE.UU., 2016). Se trata de una historia pertinente, un guion casi perfecto, unas actuaciones memorables, y sobre todo una calidad fílmica controlada por un extraordinario director (Jenkins) y un gran cinematógrafo (James Laxton).

Ahora bien, en un guion del propio director, bajo el cine independiente de Miami, uno espera mucho de una película de bajo presupuesto ($5 millones) bien administrados y bien presentada, que ha sido un éxito en menos de dos meses de su estreno. Al momento, la película ha generado sobre $12 millones de dólares y ha alcanzado 14 premios de festivales de cine y tiene seis nominaciones para los premios Globes, y se espera por igual que tenga muchas nominaciones para los premios Oscar.

Moonlight nos muestra en el cine una mirada social del Miami que no conocemos o no se representa. Es el Miami de la población afro-descendiente en los EE.UU., algunos de origen nacional y otros de origen haitiano. Dividida en tres partes (Little, Chiron, Black), la película nos presenta el tema de la negritud en el gueto, vista a partir del tema central de la masculinidad en peligro. Se trata de una masculinidad asediada por el narcotráfico, por la humillación en el trato interpersonal, y por la censura a la orientación sexual.

La historia se cuenta por el personaje Little (Alex R. Hibbert), quien es abusado continuamente a temprana edad por sus amigos del barrio y de la escuela. Los abusos rayan en acoso, de naturaleza sexual, lo cual va, sin lugar a dudas influenciando la personalidad del personaje. En la segunda parte, Chiron (Ashton Sanders) representa a un Little en plena pubertad quien, ante los atropellos por acoso moral y sexual, de sus compañeros de escuela, se defiende y termina en la cárcel. En la tercera parte Black (Trevantes Rhodes) sale de la cárcel como un hombre corpulento que vive del narcotráfico y se defiende violentamente.

Jenkins, con apenas tres películas incluyendo Moonlight, un director de cine talentoso, nacido en el 1979 en Miami, logra hacer un planteamiento profundo de cómo se constituye el poder en las relaciones interpersonales, por lo pronto en la comunidad afro-americana. Desde esta mirada, el narcotraficante en la película, no asesina a nadie. Ya eso pasó en otra película. No obstante, éste se inserta en relaciones de poder donde la humillación es parte del diario vivir, y para poder superarlas, se adopta una postura de híper-violencia. La fuerza física como forma de defenderse, humillar o hacer ajustes de cuentas. Pero la humanidad de la película transcurre en el tema del amor, que la propuesta, luego de la humillación en el continuo acoso moral (bulling) se da por vía del amor en equidad.

Las actuaciones de los actores negros, algunos conocidos otros muy primerizos, fueron por decir lo mínimo, muy loables. En la primera parte (Little), se destaca Juan (Mahershala Ali), como el narcotraficante bueno; y la madre Paula (Nahomi Harris). En la segunda parte (Chiron) se destaca el joven Chiron (Ashton Sanders); en la tercera parte, se destaca de forma ejemplar, el exjugador de futbol americano, y a partir de Moonlight una voz emergente en la actuación en Hollywood, Black (Trevantes Rhodes). Por actuaciones nada más, ya Mahershala Ali ha sido galardonado con varios premios.

Esta película merece ser vista por toda la familia adulta, y por aquellos que participan o siguen los debates en torno a la transformación de las relaciones de poder, la igualdad en las relaciones raciales, y la democracia en las relaciones de equidad.

Sin lugar a dudas, la mejor película del 2016 que llegó a Puerto Rico se llama Moonlight. Hay que verla sin reparos.