Second Act y los encantos [aún] encantados de Jennifer López

altAy seres que no pasan desapercibidos en la historia. Jennifer López es una de ellas. Ahora bien, su más reciente película, Second Act (Dir. Peter Segal, EE.UU., 2018), así lo siento, que ha pasado sin ton ni son en Puerto Rico. Dicho esto, me pareció una linda película, que nos mantiene en el ya eterno debate en torno a la multiculturalidad, Donald Trump y la comunidad hispana en los EE.UU. Reconocido lo anterior, me reitero, es una película linda, razón por la cual lleva más de un mes en cartelera en Puerto Rico, pese a que poca gente ha hablado de la misma.

La película cuenta la historia de Maya Vargas (Jennifer López) quien es una mujer inteligente y quien participa en la industria de ventas al detal, donde se desempeña en una tienda por departamentos como supervisora y aspirante a gerente general de la tienda. Intenta convertirse en la gerente general de la tienda, pero porque no estudio formalmente, es discriminada.

¡Ah! ¿Qué no estudio? ¿Qué no fue a Harvard? Curioso, pero como quiera una de las universidades más prestigiosas de los EE.UU. se lleva la pauta (pagada por cierto) de ser un referente, pese a que en el mundo de las ventas al detal, mercado y patrones de comportamiento de los consumidores, no sea el principal centro. Asumida la competencia intra universidades, Vargas/López intenta asumir la vida, a partir de un resumé falso que la lleva a conseguir trabajo en la principal empresa/laboratorio de productos de mujer. El resto, como siempre es Hollywood.

En la segunda parte de la película, Vargas/López se integra a esta gran empresa, y ahí de forma inaudita, regresa a sus orígenes. No por la mentira que comparte de ser graduada de Harvard y tener vasta experiencia, sino por la razón de ser primaria en su vida: haber nacido en el Bronx, y las consecuencias sociales que eso tuvo en la vida del personaje, quien… no puedo contar más. El contrapeso de la historia se llama Zoe (Vanessa Hudgens) y si les cuento ahora la película, se pierden los grande momentos de amor, ternura y sobre todo de llanto.

Deben verla pues es una película bonita. Sin ninguna pretensión que no fuera darle un poco de exposición a Jennifer López en esta etapa de su vida. Para mí, sigue siendo una gran persona ella, una gran actriz, y una mujer consecuente en mostrar su diversidad artística. Es decir, tanto canta con Bad Bunny, como trabaja en el cine o producciones. Adelante, Jennifer López, adelante.