DE TU ALMA, UN PELO

Ese último pelo que dejaste en la cama, ese que es enredadito, oloroso y de color castaño, aún sigue en la cama. No sé cuando se te cayó, o si lo mordí, lo halé, o te lo arrancaste. Lo que sí puedo confesarte es que por ese pelo de tu alma, Carina, mi esposa, se fue de la casa.

© daniel nina, 2002