Entre hojas: plantas y literatura

altLa botánica del deseo.

Michel Pollan

… los suelos se hicieron drogadictos…

dependientes de estos fertilizantes…

Ramón Vera Herrera


Vuelta risa

mis manos saltarán a carcajadas

emitiendo el eco a través de las líneas finísimas

de un universo holográfico…

Mairym Cruz-Bernal

I

Del ecofeminismo de Vandana Shiva, “Se está convirtiendo la vida en un casino digital” (2017), a la prosa de José Martí en “Nuestra América” (1891): “Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales.”

Encuentro sur-sur (India y Cuba); en reversa. De Vandana Shiva a Martí. ¿Pasamos por Gandhi o por El Che?

Disloque; conexión.

Cruce; puente súbito entre las semillas que Vandana defiende en el siglo XXI y el hombre natural martiano, un catador americanista: “El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!”

Tierra. Fango.

Metapoética, la prosa —esta— se mueve entre libros y citas, espejos y especularidades, como si fuera una rata silenista que, al salirse de la literatura, termina en el centro del agropoder.

Espanto y resistencia.

II

La poesía se refugia.

De las cloacas de la posmodernidad sale un tufo a podredumbre neoliberal; hedor, tramoya corporativa que privatiza semillas, patrimonio de la humanidad —¡diez mil años agricultura!—, y exporta vino hecho de uvas transgénicas (OMG; Organismos Genéticamente Modificados) fumigadas con veneno, también llamado glifosato: ¡casino digital!

Vandana Shiva piensa como Martí: las semillas naturales tienen que vencer a las artificiales.

Trueque o jaque mate.

III

Crítica ante la agresión de las agrotransnacionales, sobre todo Monsanto, centro del casino digital que privatiza el genoma de las dietas milenarias, como el maíz, la papa y la yuca, Vandana reitera su alerta contra los Organismos Genéticamente Modificados (OMG) cuya agricultura resulta insostenible en términos ecológicos: “Se está convirtiendo la vida en un casino digital. Es como jugar al poker en la cubierta del Titanic mientras el barco se hunde.”

En breve, traza una síntesis del problema creado por la agroindustria posmoderna- neoliberal:

En los años noventa nos dijeron que nos moriríamos de hambre sin los OGMs traídos a nosotros por el mismo Cártel del Veneno. Hubo una afirmación exagerada de que los OGM removerían todos los límites del medio ambiente, cultivarían alimentos en desiertos y vertederos tóxicos. Hoy en día solo tenemos dos aplicaciones de OGM: la resistencia a los herbicidas y las toxinas Bt en los cultivos. El primero, que se decía que controlaba las malas hierbas, ha creado super-malas hierbas. Se suponía que los cultivos Bt controlaban las plagas, pero han creado nuevas plagas y super-plagas.

Casino digital; ruleta de la muerte por envenenamiento. Las semillas transgénicas (OMG), caras, demasiado caras para un campesino del sur-sur, no cumplen con lo que prometen. Por eso, dice Vandana, en vez de vida, promueven la muerte: clave del glifosato de Monsanto, destructor de la biodiversidad y arruinador de los campesinos.

Veneno y privatización.

Ecofeminismo; feminidad que, al velar por las semillas tradicionales, cuida, como madre que es, la progenie.

En su campaña mundial de “Semillas de Libertad” (2012), Vandana va al grano: “No hay soberanía alimentaria sin soberanía de las semillas.”

La tierra tiembla: Monsanto se está robando diez mil años de cultura agrícola.

IV

El hombre natural de Martí levanta polvo decimonónico al caminar por la historia finisecular del siglo XIX: “El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés.”

Turbulencia.

Martí escupe tinta literaria, precursora del modernismo mundonovista. Escribe con conciencia del cambio en el que se inscribe su literatura: “La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea.”

Como si no supiera cómo se bate el racismo positivista de su época, empuña glorioso la pluma del guerrero que fue, siempre desde el amor: “No hay odio de razas, porque no hay razas.”

Martí: lo que está antes y después del Rubén Darío que escribió estos versos de “Lo fatal” (1905): “Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, / y el temor de haber sido y un futuro terror… / Y el espanto seguro de estar mañana muerto.”

Hijo de la geopolítica postcolombina-moderna-colonial-transatlántica, el hombre natural martiano, una voluptuosidad mundonovista, sabe que el eurocentrismo está en la base del problema epistemológico, político, económico y social: “Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural.”

Lector crítico que asume su posicionalidad nuestramericana. Bibliófilo; el hombre natural lo tiene claro: “Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano.” La biblioteca martiana se llena de semillas orgánicas, de las que picarán después nuestroamericanos como Franz Fanon.

No resbala sobre mojado: “… indignado y fuerte… [el hombre natural] derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se la administra en acuerdo con las necesidades patentes del país.”

¡Nuestra América! Lugar y espacio desde el que Martí proclama su realismo/materialismo nuestroamericano: “El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.”

¡Huracán!

El hombre natural se posiciona en la realidad: “El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie , sino entre la falsa erudición y la naturaleza.” En una oración, Martí anuncia la política de la colonialidad: “La colonia continuó viviendo en la república.”

Optimista crítico, “Conocer es resolver”; para el hombre natural, inscrito en la articulación de las diferencias americanas, “Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio,” el bien constituye el norte inapelable de la actividad humana, demasiado humana: “Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece.”

“Pensar es servir.”

Pensador clave de Nuestra América, Martí, interesado en plantar “la semilla de la América nueva,” esta de acuerdo con la botánica de la vida que, contra el “Cártel del Veneno,” defiende Vandana Shiva desde su feminismo matrial: de las semillas solo debe crecer la libertad.

V

Desde la ciencia ficción cubana, reaparece una versión de Martí en el cuento de Yoss, “Fangio’s in memoriam big race” (2011), ahora como holograma de un personaje que lleva su nombre: “El Apóstol, seudónimo evidently chosen en honor al apodo que many years ago (before toda religiosidad se volviera a bit suspicious) tuvo el today almost forgeted héroe nacional of the island.”

Como el decimonónico, a este Martí posthumano lo consideran “el subversivo most wanted por el FBI y la entreguista policía nacional.”

Desde un poema bilingüe, la ciencia ficción atraviesa las semillas de Martí y Vandana Shiva con una navaja de doble filo:

HACHÍS DE MI DOLOR

HASCHISCH OF MY PAIN

Marihuana martiana

Martian marihuana

Las mejores cepas transgénicas

The best transgenics cepas

95% del peso seco en TetraHidroCannabinol.

95% of dry weight in TetraHidroCannabinol.

Fugas garantizadas.

Garanted fuges.

Material imprescindible para resistir la realidad cotidiana.

Indispensable material to resist day-to-day reality.

Deje que sus problemas se hagan humo…

Let your troubles smoke…

Suavemente…

Easily….

Herejía; confabulada con la poesía, la ciencia ficción crea el peor de los escenarios holográficos (una pesadilla): “marihuana martiana” para evadir la realidad, hecha con “las mejores cepas transgénicas”(¿de Monsanto?). Martí y Vandana reculan ante el atropello literario. La ciencia ficción, crítica, demasiado crítica del nuevo colonialismo posthumanista del año 2059 que acecha Cuba, produce un ruido descomunal. Estruendo que el cannabis martiano, extraviado en la Cuba recolonizada por EEUU desde 2016, magnifica: “Deje que sus problemas se hagan humo.”

Turbulencia literaria —¿fumar para que la realidad se disuelva en una nube de hollín?—; evasión que Martí contrapuntea epistemológicamente en este fragmento sinestésico de su poema, “Hashisch” (1875), que la ciencia ficción parodia:

Y esta arábiga planta trovadora

No gime, no entristece, nunca llora;

Sabe el misterio del azul del cielo,

Sabe el murmullo del inquieto río,

Sabe estrellas y luz, sabe consuelo,

¡Sabe la eternidad, corazón mío!

Desde el personaje jamaiquino-norteamericano de “Fangio’s in memoriam big race,” “After Olafssen pasó el jamaiquino nationalized norteamericano Robert McPherson,” la ciencia ficción se estrella contra la cita emblemática de otro jamaiquino, Bob Marley, poeta-filósofo-político que no entendía la marihuana en términos de fugas evasivas para evitar la realidad: “Fumar hierba te revela tu propio yo.”

Humo, demasiado humo

VI

Los poetas nuyorican fuman poesía del sur del Bronx, del Spanish Harlem, de Loisaida. Miguel Piñero se llena las venas de manteca. Entre los más martianos, los que buscan conocer el misterio del azul, el murmullo del río mudo, las estrellas, la luz y la eternidad, “head to the river / soft noise… / so near / the bright lights / talking to us / in red and blue,” queda el humo de Snaps (1969), “I didn’t go to school / i read / got high / ate / read / wrote / got high…”; poemario de Victor Hernández Cruz que “ficciona” la realidad sin ciencia, pero con conciencia: “but my true nature is gentle / & the stare of a mad eye.”

Entre el humo de los que penetran la realidad desde la prosa, una pedrada neomística de Yván Silén, “el poeta del sombrero de copa,” rompe la literatura desde la díaspora y desde la isla: “Cienciaficciono todo el universo, toda la carne y todos los orgasmos de Psiquis…”

La ciencia ficción mira para atrás, como si se sintiera vigilada; cuando vuelve la mirada hacia adelante, otra cita del poeta Silén le sale al paso en prosa: “El poeta plantea radicalmente lo real de la realidad, lo verdadero de la verdad y la nada (el espanto —lo pánico—) del ser.”

Silén insiste: “El poeta es una de las formas del vértigo. ¡El poeta es Exótico! Es la mismidad del ajenjo (del “polvo de estrella” —de la marihuana—). El poeta es la instancia misma del orgasmo; la crítica misma a la razón pura” (2010).

¡Humo!

VII

El ensayo fuma poesía de José Martí: “Ebrio él de gozo / De gozo yo ebrio” (1882).

Entre hojas.