Después de las Elecciones, ¿ahora qué?

El futuro de la gente más allá del sufragio electoral

Demás está decir que es un alivio para todo puertorriqueño, el saber que el año de elecciones culminó. Saber igualmente que los desórdenes de caravanas y campañas vanales llegaron a su fin. Ahora bien, ¿debemos cantar victoria? El hecho de que se haya ejercido el derecho a sufragio y que se haya elegido un nuevo gobierno no debe interpretarse como haber cumplido con lo estipulado por ley. Me atrevería a decir que esto apenas comienza. Ciertamente "el pueblo habló", y ahora aguarda a que lo que un día les fue prometido se vea realizado en obras. Los retos que tenemos como ciudadanos son grandes en este próximo cuatrienio. Muchos dirán que es un gran reto para el nuevo gobierno, pero en realidad el reto es nuestro, pues somos nosotros el gobierno. Como pueblo dictamos la andanza en la que el gobierno de turno debe actuar, corresponde entonces hacer lo debido: fiscalizar.

El pasado 6 de noviembre, Puerto Rico eligió como Gobernador al actual Senador por el Partido Popular Democrático, Alejandro García Padilla. El actual incumbente, Luis Fortuño Burset del Partido Nuevo Progresista no pudo retener el poder para un segundo término. Todos sabemos que el problema del bi-partidismo ha sido una de las causas de atraso en todos los aspectos de nuestro país, sin embargo cada cuatro años damos el poder a los mismos, dos alas de un mismo avión que quién sabe a dónde nos lleva. Lo curioso de todo el asunto es que en estos comicios tuvimos diversidad y no solo de colores, sino de calidad e ideas. Dos nuevos partidos y un cambio de plantilla en algunos de los ya existentes. ¿Por qué entonces elegir lo mismo? Podríamos concluir que el puertorriqueño le teme a los cambios.

Pero el futuro de nuestro país ya está echado, y como dije es el momento de fiscalizar objetivamente las gestas y políticas que se sostendrán por los próximos cuatro años. Si algo positivo cabe destacar es que figuras que tanto daño nos han hecho ya no estarán al poder, pero, ¿qué garantía tenemos de que los nuevos líderes no hagan lo mismo? Las promesas de campaña son la vara con la que debemos medir. Siempre sucede que las promesas sirven de imán para aparentar y obtener voto pero luego se olvidan. Esta vez tenemos que estar conscientes de que esas promesas no deben ser olvidadas. No quiero caer en comentar los resultados de los comicios del pasado martes, ni en saber si el mapa se pinta de azul o rojo. Quiero dejar ver que el gobierno, no importa el color, debe cumplir cabalmente con el compromiso que se supone que exista para con el pueblo. Para ello, es menester señalar algunas de las posturas que el nuevo gobierno planteó en su campaña.

Es de suma importancia hablar sobre la educación. Es la educación la clave para el desarrollo fundamental de ideas y nuevas generaciones, de una moral social sólida y para sostener una economía saludable. Para tener una visión más clara y precisa, es necesario ver la educación como una inversión de país y no como un gasto de administraciones políticas. El gobernador electo Alejandro García Padilla, refiriéndose a la educación pública superior (Universidad de Puerto Rico) señaló que es importante hacer la educación accesible a la sociedad (derecho) y no prestarse para un ruedo político con un corte mercantilista, centralizado y absolutista (privilegio y privado). De igual forma dijo estar de acuerdo en otorgarle al primer centro docente del país la autonomía que merece para que sea la comunidad universitaria la que elija su gobierno y así se deslinde la política y la concentración de poder en la universidad. ¿Cómo hará esto el gobernador? No sabemos, pero sí sabemos que existen personas preparadas, conocedoras del sistema y libres de ataduras bi-partidistas. En su plataforma de gobierno estableció también que es muy importante eliminar la cuota de estabilización de $800.00 impuesta por el gobierno de Luis Fortuño, tan pronto como en enero. Si bien quiere gobernar el Sr. García Padilla, definitivamente tendrá que acatar esas promesas para un posible mejor funcionamiento universitario, que es en esencia la mejor inversión que puede hacer el gobierno.

Otro de los problemas que el nuevo gobernador prometió atender con carácter de urgencia es el desempleo, que automáticamente lleva a una crisis económica. Con el despido de 30,000 empleados bajo la Ley 7 del 2009 firmada por el Gobernador Fortuño, el mapa económico de Puerto Rico se tornó brumoso y denso. Mientras que el PNP daba números de "progreso", el PPD decía lo contrario. ¿Cómo puede haber progreso y avance significativo cuando hay un país con una tasa de desempleo de un 16% y con un grupo importantísimo de profesionales abandonando el país cada año? Es cuestión de sentido común y empatía, cualidades ausentes en la pasada administración. Pero con este nuevo gobierno "55,000 empleos serán creados en los pimeros seis meses". ¿Cómo? Ellos sabrán, pero es importante que nosotros estemos enterados y con un lente a la mano, porque sea lo que sea lo que vaya a suceder, lo que se decida es determinante para nuestro futuro.

Pero, como si fuera poco, estas elecciones fueron paradójicas digamos. Por un lado está el plebiscito que dictó la oposición al status actual y por el otro la victoria bi-partidista de un candidato que endosa firmemente el status actual. ¿Cómo afectarán estas decisiones el futuro del país? Realmente no hay forma en que esto afecte o condene el futuro del país. El NO fue el único ganador, no como se dice que fue la estadidad pues si sumamos todos los votos de las papeletas que se dejaron intencionalmente en blanco en la segunda pregunta plebiscitaria solo el 45% de la población quiere la estadidad; democracia simple. Viéndolo de esa forma, aún más simple, perdió la colonia y la estadidad también. De esa manera lo dejó ver el Presidente Obama y miembros del Congreso. Así pues la encrucijada política del PNP no funcionó pues fueron tristes perdedores en la contienda. Además si eso no se tomara en cuenta, tenemos por la otra parte un Gobernador demócrata y un Comisionado Residente demócrata pero en una Cámara de Representantes Republicana con voz y sin voto, y es precisamente esa gama republicana la que más resistencia ha mostrado a una anexión permanente a la Unión Americana.

Muchos nos preguntamos: "¿Y ahora qué?" Tenemos que fiscalizar, es esencial que el pueblo que eligió sea partícipe de las decisiones que se toman para garantizar un bien común y que lo que se haga, se haga de manera equitativa y justa. De eso se trata la oposición, de ser entes que buscan lo mejor de manera equitativa y si hay que dar la lucha se da si la causa lo merece. Hay que apoyar al gobierno siempre y cuando el gobierno apoye al pueblo. Tenemos que sentar ideas para que el auge político no se dé en año electoral sino siempre con un carácter serio y responsable. Es cuestión de que nosotros como pueblo seamos los líderes y comandemos juntos para lo que es necesario y justo para todos.