Comentarios sobre el camino de la renovación

El camino de la renovación política se irá viendo en esta era con mayor claridad y celeridad por las grandes mayorías. Hay algunos que se quedaron ya en el camino, en la suculencia de los guisos, en las prebendas, en las ilusiones personales que cultivaban. Disfrazando ideas solidarias mientras se frotaban las manos esperando dar el gran golpe que llenara su alacena. Lamentable, pero la narcocultura política ha calado hondo. Se le ve la costura, cultivando ilusiones con figuras ya contaminadas del lodazal del bipartidismo colonial.

Esos oportunos, tal vez confundan a uno que otro incauto que les infle el ego pasajero que produce un "like" lisonjero en las redes sociales. Pero el arte del cambio, de la política de las mayorías, es el arte de la unidad con principios firmes hacia ideales solidarios y prácticas verdaderas, no es el arte de espatarrarse, es el arte de unir fuerzas, no es el arte de unir la espuma contaminada: y como todo arte, o toda obra humana que perdure, tiene que ser producto refinado, que comprenda a cabalidad la tradición y la sintetice con lo nuevo para convertirse en arte clásico. Si no son modas pasajeras que no perduran, que no trascienden, "que se disuelven en la espuma alejándose del mar". El oportunismo se irá desvistiendo. Los representantes verdaderos del pueblo seguirán surgiendo, armados de los principios, de la verdad, honestidad, solidaridad, reconociendo con humildad errores cuando los cometan, sin embriagarse en los triunfos cuando los logren. Los que están en transición, pero son auténticos, continuarán su formación, galvanizándose como el buen acero en el combate de la vida diaria.

Hay unos indicadores que debemos atisbar. ¿Qué le pasó a David Bernier? Un joven lleno de promesa en el deporte, se metió en el pantano de un partido colonial, armó un equipo de trabajo, que debe haber pasado las de Caín, para culminar haciendo un potaje insulso, y ha terminado cavando su propia fosa. Se lo advertimos, públicamente. Le escribimos un ensayo titulado El derecho al voto de la diáspora, la deuda pública y la Asamblea Constitucional de Estatus. Revista 80 Grados. 4 de marzo 2016.

http://www.80grados.net/reflexiones-sobre-el-derecho-al-voto-de-la-diaspora-la-deuda-publica-y-la-asamblea-constitucional-de-estatus/

Y no es que tengamos la verdad agarrada por el rabo, no somos soberbios. Le conminamos a que rescatara la promesa de su partido, la asamblea constitucional de estatus, fortalecida, solvente, inclusiva de todos los sectores, que forzara a su partido que controlaba ambas ramas de gobierno a aprobarla, para ser celebrada el mismo día de las elecciones, de manera que nuestra población contara en esta hora aciaga con el poder de enfrentarse a la metrópolis y los acreedores, representada con sus delegados permanentes, para negociar la responsabilidad federal de la deuda odiosa y romper las cadenas del coloniaje indigno. Optó por irse a parrandear con los asimilistas del bipartidismo, e incorporó el plebiscito de estadidad sí o no, con el neoliberalismo para apoyar la Junta de Control y el repago de la deuda odiosa colonial mediante tributos, de la ambigüedad, de no tomar posturas de apoyo verdadero a los humildes. Muerde hoy el polvo de la derrota, y los otros "hermanos" de la jauría, lo fríen en aceite, traen venganzas personales, familiares, agendas personales, se comen como caníbales en un partido colonial sin futuro. Ese partido colonial no tiene futuro.

Todavía hay personas que confunden desde nuestras filas. Antes decían que Bernier era el héroe de nuestra época. Como perdió ya ni lo mencionan ni por los centros de espiritistas. Ahora la heroína es Carmen Yulin quien ganó la alcaldía de San Juan. No dudamos de sus buenas intenciones. Pero ese partido colonial no lo transforma nadie. Son demasiadas las décadas transgrediendo los más supremos valores morales. Su lastre es muy grande: defensa del fraude del ELA, asesinato de Albizu Campos, su difamación, la persecución del nacionalismo, del independentismo y el verdadero movimiento obrero, del carpeteo, complicidad en el asesinato de Filiberto Ojeda, en el saqueo bochornoso de los fondos públicos, son cómplices junto a la metrópolis del endeudamiento del territorio, de la deuda impagable. Y nunca han pedido perdón por sus desmanes, nunca reconocerán esos crímenes. El fraude del ELA no lo reconoció ese partido, lo legítimo para su bochorno la metrópolis. Si Carmen Yulín, y sus seguidores, incluyendo aquellos que desojan margaritas con proyectos alrededor de su figura, no quieren terminar ahogándose en el pantano, tendrán que romper de cuajo con ese partido y refundar otro movimiento junto a las fuerzas de cambio que necesita nuestra nación para sobrevivir en esta tempestad que va subiendo de categoría mientras se acerca la hora del impago y el cobro de los acreedores usureros.

A nuestros queridos hermanos del PIP. Ya los apoyamos y han visto el desastre electoral. No es hora de disfrazar un desastre electoral de un 2% con argumentos de victoria. Sí es verdad, todavía sectores de nuestro pueblo ven a su delegación parlamentaria como decencia fiscalizadora y por eso sacaron votos mixtos Dalmau y Márquez y salieron electos. Esto no se repetirá sin cambios profundos. Es hora de una amplia renovación producto de un hondo proceso de reflexión autocrítica junto a todo el independentismo. Es hora de grandes transformaciones en el patriotismo. No todo está perdido para un glorioso conjunto que lleva defendiendo ideales, éticamente, por décadas. Pero no podemos quedarnos atrás en la tradición dogmática, que lleva al folklore. Hay que asimilar los cambios que ha traído la realidad. La emigración y nuestra diáspora que es más numerosa que los isleños, que somos una nación bilingüe o multilingüe, que es insoportable ya la hispanofilia purista, el racismo y el discrimen. Somos una nación balcanizada por el coloniaje que se piensa boricua en dos idiomas. Y que hay que unificarla sin oportunismo, confiriéndole el derecho al voto en los eventos y asuntos de su patria. En la diáspora está el partido inmenso del futuro, nuestra retaguardia estratégica. Dentro de la gran reforma electoral que incluya la segunda ronda y la permisibilidad de las alianzas electorales debe estar con preeminencia la eliminación del requisito del domicilio para nuestra diáspora como condición para votar.

Que las adicciones, el narcotráfico, configuran un fenómeno de trascendencia y que hay que enfrentarlo con la medicación del uso de todas las drogas adictivas por el estado, con un registro de adictos para ayudar a su proceso de rehabilitación, mientras se prohíbe el trasiego en el mercado y se amnistía el capital de los capos para evitar una guerra civil. Esto lo permiten los espacios existentes en los tratados mundiales y comprueba su viabilidad y sabiduría la experiencia comparada de los países que han establecido esa gran reforma. Ahí existe otro gran partido: el de los adictos esclavos, sus centenares de miles de familiares y el pueblo que clama por una disminución del crimen y ahorros presupuestarios en un aparato policial carcelario y de seguridad que se come tantos o más recaudos que el servicio de la deuda pública. No duden que ese ejército de votantes llevó al estrellato del momento al ilustre ciudadano Vargas Vidot. Si Betances viviera, en vez de curar esclavos infectados con el cólera morbo como lo hizo, estaría ayudando y curando esclavos adictos a las drogas y enfermos como lo ha estado haciendo Vargas Vidot. Pero ese problema no puede verse parcelado, como un formalismo sin engranarse a la totalidad, a un gran programa de descolonización, desarrollo económico, y transformación social nacional. Por eso Vargas Vidot debe ser cauteloso para que no se lo traguen los monstruos del bipartidismo, ansiosos por comerse su sombra ilustre para luego botarlo como gabazo cuando le quiten el brillo del prestigio; y que pueda ayudar a edificar, junto a muchos ciudadanos y grupos comunitarios y de otros sectores, el gran movimiento de cambio que necesita nuestra nación.

A mis hermanos del PIP. No duden incluso cambiar de nombre, rehacer su partido. Insistir más en lo social y en su buen programa, y disminuir el preciosismo de las palabras. Están a tiempo de formar parte de un gran movimiento social demócrata, patriótico. Un buen nombre: partido socialdemócrata de Puerto Rico. Ya Bernie Sanders olfateó el perfume de la época. Se han concentrado las riquezas en las manos de una oligarquía que ha robado, con salarios menguados y recortes a las garantías sociales, la riqueza del trabajo. Les sugiero analizar su transformación en un verdadero partido o movimiento socialdemócrata puertorriqueño. No tiene que llamarse partido Independentista. Basta que en su programa se defienda la independencia y la descolonización pero que enfatice en la democracia y justa distribución de las riquezas. Y como tal cambio, de fundirse junto a otros en un gran movimiento de transformación social pueda parecerles demasiado, no descarten cambios radicales en esa dirección y ayuden a formar parte de esa gran convergencia nacional del cambio que está surgiendo y surgirá. No se queden atrás, porque tropas sin generales, se desbandan pronto, sobre todo si surge otro ejército que las atrae.

A los candidatos independientes que recibieron el respaldo electoral de grandes sectores de nuestra población, sobre todo a Alexandra Lúgaro, Vargas Vidot y Manuel Cidre, representan ustedes la esperanza de nuestra nación. Hay mucho que edificar. Si Alexandra va a formar un movimiento, me imagino que sabrá que necesita un estado mayor colectivo, unos cuadros intermedios que sirvan de correa transmisora entre el mando, la militancia y las masas. Que hay mucho camino por andar en la formación de esos mandos y militancias. Y si se agrupan en un movimiento de luchas sociales, esa será la mejor escuela de formación.