Martí en México: tres viajes y una boda

altEn el primero de sus tres viajes a México, en 1875, su amigo Manuel Mercado relaciona a Martí con la Revista Universal donde escribió sobre Cuba y sobre lo que ocurría en México. Comenzó a colaborar en el periódico El Socialista, como líder del Gran Círculo Obrero, organización de liberales y reformistas que se oponían al gobierno. El periódico El Socialista lo propone como delegado al primer Congreso Obrero, etapa sobre la que el profesor Juan Mestas aporta importantes datos en su libro El pensamiento social de José Martí: Ideología y cuestión obrera. En México Martí era también corresponsal de La Opinión Nacional de Venezuela, La Nación argentina y El Partido Liberal de México. Uno de sus temas fue visionario: el imperio norteamericano.

La Sociedad Gorostiza, grupo de escritores y artistas, lo acepta como miembro y allí conoce a su futura esposa Carmen Zayas Bazán. En México la situación política era convulsa en los comienzos de la dictadura de Porfirio Díaz, lo que lo llevó a tomar postura contra los asaltos armados porfiristas y escribió su artículo “Extranjero”, explicando por qué se iba del país. Viajó a Cuba usando su segundo nombre y su segundo apellido y al regresar a México se dirigió a Guatemala en cuya Universidad Nacional fue profesor de literatura e historia de la filosofía. Una de sus alumnas fue María García Granados, hija del presidente de Guatemala a la que tras su muerte le dedica su célebre poema La niña de Guatemala.

Regresó a México para casarse con Carmen el 20 de diciembre de 1877 en el Sagrario Metropolitano, pequeña iglesia adjunta a la Catedral de México. Viajaron a Cuba donde vivieron en la calle Tulipán del Cerro, que fue donde nació su hijo José Francisco en 1878. En Cuba fue perseguido y no se le permitió ejercer su profesión de abogado, por lo que se fue a Nueva York donde publicó el periódico Patria y comenzó a organizar la nueva guerra de independencia.

En México publicó en 1891 en el diario El Partido Liberal su ensayo Nuestra América, un llamado a la unión entre los pueblos hispanoamericanos en el que Martí insistió en la unidad para poder enfrentar los peligros que enfrentaban los pueblos latinoamericanos.

En 1894, 19 años después de su primer viaje, hace su tercer viaje a México para recabar ayudas para la guerra de independencia que organizaba. En esa ocasión se alojó en un modesto cuarto de Iturbide y visitó San Ildefonso No.7, donde vivía su amigo Manuel Mercado.

‘Más adelante terminaré este recuento de los viajes de Martí a México, incluyendo el mural que Diego Rivera le dedicó a Martí, la labor del Centro Cultural José Martí establecido en la capital mexicana y la atención que el Apóstol cubano dedicó al monolito del Chac Mool, el dios maya de la lluvia, entre otros temas.