La empatía solidaria ante el Coronavirus

altEl dilema está en el razonamiento. Razonar requiere honestidad, valentía. En las crisis sociales hay que razonar con empatía. Colocarnos en la posición del otro. Del necesitado, del maltratado, del humillado. Razonar no es pensar. Pensar es el funcionamiento, más o menos natural del ser humano. Razonar implica distanciarse y reflexionar sobre lo planteado. Ponderar las alternativas posibles y decidir. Pero si razonas con empatía te humanizas, te liberas.

La crisis de salud, que se está viviendo a nivel mundial, es el escenario idóneo para crecer como seres humanos y como nación. Solo los mezquinos y oscuros de alma se comportan como el presidente Trump y su gabinete. La insidia y el desprecio, hacia el pueblo cubano y venezolano, ha llevado a esa administración a negarles la ayuda necesaria para combatir el covid-19. El reclamo de diferentes organizaciones internacionales; no ha sido suficiente para cambiar la postura de la administración republicana. El presidente de los E.U. ha manejado la emergencia nacional de forma negacionista, ha negado el carácter crítico de los hechos. Mientras otros pueblos hacen de la cooperación el símbolo de la empatía internacional; el poder hegemónico del armamentismo se ufana en su miseria. Es el colmo de la abyección negarse a salvar vidas por intereses malsanos. Es lo que Hannah Arendt llamó “la banalidad del mal”. No sentir o entender que lo que haces provoca daño. El covid-19 ha sacado lo mejor de los pueblos y lo peor de algunos jefes de Estado. Nuestro Ramón E. Betances Alacán fue ejemplo de compromiso y entrega; cuando en el siglo 19 la isla de Puerto Rico fue afecta por la epidemia del cólera. El Dr. Betances (de forma voluntaria) coordinó y dirigió a un grupo de médicos para atender a los contagiados. La solidaridad y la empatía con los necesitados solo se da en los grandes de espíritu.

Nuestro pueblo, aún dentro de su cerco colonial, ha sabido brindar el hombro y su entrega solidaria. Descubramos lo más noble y lo más limpio de nuestra humanidad. Tenemos que ser capaces de llevar el sol allí, donde conspiran lo artífices de la barbarie. No nos convirtamos en cómplices de la falsedad mediática y del discurso de los reaccionarios. Tenemos que ser solidarios entre nosotros y con el pueblo norteamericano. El maestro Eugenio M. de Hostos previó este comportamiento al expresar…“La ineficacia de la moral en la política se ha convertido en regla de conducta universal [...] en todas partes está la política tan divorciada de la moral, que es una prueba de incapacidad política el mostrarse inclinado a ser moral…” A pesar de Trump, y de su club privado de multimillonarios, las voces de la cordura y la dignidad afrontarán el desafío.