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Reflexiones sobre Cuba

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El viernes, 8 de diciembre, dio comienzo el Festival de Cine Latinoamericano de la Habana. Alrededor de 400 películas formaban parte de lo que en él se vería. Varios cines de la ciudad presentarían las películas a las que tendrían acceso numerosos sectores del pueblo ya que allí los costos son muy bajos.

A pesar de eso, no es fácil explicarse la realidad cubana. La existencia de las dos monedas, la nacional y el CUC o equivalente al dólar crean unas vidas muy distintas para miles de cubanos: unos tienen su comida garantizada mientras que a otros apenas les alcanza con su salario en moneda cubana de menor valor. En una ciudad marcada por la cultura de la sacarocrocia cubana, como puede verse en su arquitectura, y por la cultura patriarcal que hasta en los años noventa fuera hegemónica, todavía falta construir un sistema político que obedezca en todos sus aspectos a los derechos humanos.

Si bien la revolución cubana llevó a la praxis algunos derechos económicos y sociales, como el derecho a la educación y la salud, logros que han sido reconocidos por las Naciones Unidas, todavía algunas políticas heredadas del estalinismo soviético permean las agendas públicas. Tal es el caso de los que desertan de las brigadas internacionales y son penalizados con no poder entrar a Cuba por muchos años y tan siquiera pueden ver a sus familiares. En años recientes ha habido una gran campaña de parte de la intelectualidad por integrar al acerbo nacional las contribuciones obliteradas de los afrodescendientes a la revolución cubana, elemento por el que ha luchado el destacado intelectual Roberto Zurbano.

Una visita a las librerías cubanas nos muestra que el libro cubano está al alcance de muchos porque su valor económico es bajo. Sin embargo, a pesar de las relaciones de Cuba con otros países latinoamericanos, sus libros no se ven en sus estantes. No sabemos si es censura o razones económicas. Lo cierto es que la polémica libre en el periodismo, como se da en Puerto Rico y República Dominicana, no aparece en las páginas del diario cubano Granma. El periódico en la Red no llega a la mayor parte de los cubanos que todavía no tienen acceso a la cultura digital, lo que constituye un peligro para la defensa nacional y la divulgación de la cultura cubana. La brecha digital entre los países ricos y los periféricos se ahonda de esta forma, deteriorando así el sistema educativo. El uso del Internet no debe de estar en manos de una élite.

El embargo a Cuba constituye, a pesar de todo, el elemento que más afecta a todos los cubanos de la Isla y del exilio. Debemos insistir en que los organismos de derechos humanos deben acoger las medidas de apertura y oponerse a la política estadounidense que restringe las libertades comerciales, culturales y sociales de la Cuba socialista y la del propio exilio. Son dos comunidades cuyas mayorías esperan por el encuentro y la reconciliación.