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De viaje a la luna, y de vuelta otra vez (bocetos para un escrito lunar)

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altY consta: desde la manida noche de los tiempos, el hombre ha mirado a la luna planteándose múltiples preguntas. Como una leyenda, sigue nutriéndose sin freno por una ya constelación de historias, aullidos, rituales, artes de guerra, desangrares, bailes de asalto, coitos por amor o por orgía, y hasta asoman su nariz estrujados tratamientos de belleza. Lo interesante es verla, cuando la anuncian con atributos de “Super Luna’’ y me miro sorprendido en su esplendor siempre en una primera vez con ese sabor de la sorpresa, la imaginación, y la duda.

Me imagino entonces verla de otra manera; pienso en Plutarco que en “Historia Romana” escribió “estos eran los arcadios el llamado pueblo prelunar” en alusión a que la Luna podría haber sido puesta en su lugar por una inteligencia superior hace sólo unos 13.000 años. De hecho, habla de los arcadios como una cultura preselena, es decir, que vivió antes de la existencia de la Luna. A Demócrito, lo recuerdo por esta cita; “... que existen innumerables mundos, y de tamaños diferentes. En algunos de ellos no hay ni sol ni luna, en otros el sol y la luna son más grandes que los de nuestro mundo y otros tienen más de un sol y más de una luna. Las distancias entre los mundos son irregulares, más en una dirección y menos en otra; y mientras unos florecen, otros decaen. Aquí se generan y allá, al colisionar con otros, perecen y de destruyen. Varios mundos carecen de vida vegetal y animal, así como de todo tipo de agua”. ¿Vida o prodigio? Y siempre, una luna estelariza el retrato de su luz, su comunión, su permanencia o disolvencia.

Otra leyenda: ¿Por qué los lobos aúllan a la luna? La explicación reposa en el hecho de que el aullido es el modo de comunicación que tienen tanto los lobos como los perros y el hecho de que aúllen más en una noche despejada es en definitiva porque la luminosidad de la noche es mayor y este aullido pretende llegar a otros animales de misma especie, generalmente por cuestiones de apareamiento. Quien haya sido asiduo del cine de Lon Chaney, Boris Karloff y Bela Lugosi no puede echar al olvido esos aullidos del hombre lobo, o una robusta luna llena antes de que el romántico victimario del Conde Drácula apareciera en la ventana color de nuez, donde duerme en una cama de pilares la hermosa chica hija del lugarteniente de la provincia-póngale usted el nombre- iniciando el maridaje del hipnotismo y la sangre, casi amoroso, casi gótico. Como si fuera ayer, y en pantalla de cine dominguero, se acerca la Luna Roja en la afilada dentadura de Christoper Lee, con su voz metálica, o de campana endemoniada, mostrando una descomposición de rostro y fiera, dispuesto a devorar, a la más virginal de las arquetipadas bellezas escritas por el hombre. Y no sé, aun me llega el baúl de escalofríos de ‘’Nosferatu El Vampiro” filme de 1922 de F.W. Murnau, que fue, la primera versión fílmica de Bram Stoker’s Drácula; vampiro de piel polvoreada, escamosa, extinta, y su sombra adolorida subiendo la escalera junto a su tropel de muertes, un verdadero gusto al susto ¿o no?

Me voy un poco más atrás, si me lo permiten. Luciano de Samosata, (Samosata, Siria, 125 - 181), escritor de expresión griega, uno de los primeros humoristas, perteneciente a la llamada “Segunda Sofística”. ¿alguien lo recuerda? Yo lo reencontré en un libro gastadísimo durante un tiempo de descanso en mi casa y haciendo malabares en mi biblioteca presa entre el alboroto de caos, y que de paso, el amigo Alberto Martínez Márquez, intelectual y poeta, en la bendición de la tecnología tuvo a bien enviarme en una fresquísima Edición Gredos, con todas las obras de este escritor. Más en fondo, además de ejercicios de retórica como “Elogio de la mosca” y del escrito autobiográfico “El sueño o Vida de Luciano”, siempre me ha cautivado, “Historia Verdadera” donde se nos relata quizá, el más original viaje a la luna que conozco; el relato nos habla de un desplazamiento-de la Tierra hacia la Luna- a través de un barco convertido en una nave voladora a consecuencia de un tifón. Sin embargo, la travesía que podríamos llamar sideral de Luciano y sus compañeros por el satélite terrestre no es un viaje en el tiempo-elemento común en la ciencia ficción-sino que se realiza en el presente hacia un mundo paralelo que acaba de ser descubierto por el narrador-viajero. Hasta me atrevo a citarles, un extracto de este maravilloso cuento “moderno” honrando la “cuentística’’ nimbada en la fantasía:

‘’Por siete días y otras tantas noches viajamos por el aire, y al octavo divisamos un gran país en el aire, como una isla, luminoso, redondo y resplandeciente de luz en abundancia. Nos dirigimos a él y, tras anclar, desembarcamos, y observando descubrimos que la región se hallaba. Durante el día nada divisamos desde allí, pero al hacerse de noche empezaron a aparecérsenos muchas islas próximas –unas mayores y otras más pequeñas—de color semejante al del fuego. Vimos también otro país abajo, con ciudades, ríos, mares, bosques y montañas, y dedujimos que era la Tierra”. (Luciano de Samosata, Historia Verdadera)

Bueno, claro que sí, hay otras historias, y la memoria nos asalta con una deliciosa comedia romántica, en la usanza de los años 80 “Hechizo de Luna” o “Moonstruck”. producida y dirigida por Norman Jewison, protagonizada por Cher y Nicolás Cage-también la inolvidable Olympia Dukakis-la historia es brillante y sencilla; Loretta Castorini (Cher) es una italo-americana que está comprometida con Johnny quien antes del matrimonio viaja a Palermo, Sicilia, a visitar a su madre moribunda. El padre de Loretta no aprueba el matrimonio porque cree que Loretta tiene mala suerte para el matrimonio, ya que el primer marido murió atropellado por un autobús.

Antes de marcharse, Johnny pide a su prometida que invite a la boda a su hermano Ronny (Nicholas Cage), con quien ha roto relaciones hace cinco años porque por un descuido de Johnny, Ronny perdió una mano. Loretta visita a Ronny en una noche de luna llena y entre ambos surge un fuerte flechazo que ella, al principio, se niega a reconocer. Ese día, el resto de los miembros de la familia de Loretta también se ven influenciados por la luna y sus vidas sufren un cambio repentino.

Y es la súper luna palpitando sobre las aguas del Río Hudson, y el río de otras vidas, espectadores incluidos.

Acaso, ¿a dónde siempre nos llevará la luna?

Intento descifrarlo.