The Hitman’s bodyguard o la violencia que justifica más violencia

Un filme interesante este de The Hitman’s Bodyguard. En particular, porque pese a que el guion no es nada extraordinario, las actuaciones de Salma Hayek, Samuel T. Jackson y Ryan Rossling, hacen de la película una gran película.

La historia, por decir lo mínimo es compleja. Por terrorismo o crímenes contra la humanidad, Samuel T. Jackson y su esposa, Salma Hayek se encuentran presos en cárceles custodiadas por la Interpol. Un pequeño error detalle de la película, que no es muy sofisticada en su manejo de los policías, la justicia y los países. Interpol no tiene cárceles.

Entonces, a Samuel T. Jackson, condenado a todas las penas de cárcel de por vida por todos los asesinatos que cometió, la Interpol le pide ayuda para declarar en un juicio contra un dictador de un oscuro e innombrable país de Europa del Este. En fin, un culebrón sin sentido, pero ahí vamos. El condiciona su participación a cambio de la libertad incondicional de su esposa, Salma Hayek.

La película transcurre entre Inglaterra donde se encontraba encarcelado Jackson y Holanda, donde se encuentra la Corte Internacional de Justicia Penal, lugar donde éste debía de testificar. Rossling es el “conductor/mensajero” de Jackson hasta el tribunal. El resto es casi un holocausto de muertos y de violencia innecesaria.

Esta película usted la ve a su sana discreción. Sin apuros. Mucha violencia, pese a que hay buenas actuaciones.