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Cloud Atlas

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Sin lugar a dudas, ha llegado el momento para comenzar a ponderar la posibilidad de que un filme remplace a Blader Runner. Aunque me resisto a decirlo, luego de haberle dedicado un libro a este filme (Daniel Nina, Blade Runner: memoria, vigilancia y el sujeto desechable, Ediciones Callejón, 2008), hay que reconocerlo, Cloud Atlas podrías ser un gran sustituto. Pero aún me resisto.

Por el contrario, Cloud Atlas es posiblemente, la obra maestra del Siglo XXI, compuesta por la genialidad de los hermanos Wachowski (Lana y Andi) quienes invitan a Tom Tykwer a compartir con ellos la dirección de la película. Tres directores, tres guionistas (los mismos que dirigen), narran la vida en seis tiempos: pasado, presente y futuro, desde la perspectiva de varios actores, aunque seis son los más prominentes, quienes aparecen en todas las historias de la película. Sin lugar a dudas, y en mi mejor recuerdo de Blade Runner, el presente vive con el futuro. A su vez en esta nueva película Cloud Atlas, todos los tiempos se conectan entre si. Una piedra que cayó en el techo en el año 1848, tiene que ver con la consecuencia sobre ese techo en el 1987. Es la relación entre el presente, pasado y futuro.

La película tiene una magia que es de directores en su momento de mayor madurez. Es una película delicada, algo femenina, pero muy humana. Es un trabajo que nos permite sentirnos como en la intimidad, sin desvestirnos. Es, en este sentido, un filme extraordinario. Pienso que los hermanos Washowski, ya en la plenitud y muy cerca de los 50 años, desearon hacer este filme, para contar de forma tierna como es la vida. Para eso incorporaron a Tom Tykwer, alemán, también de la misma edad madura que ellos, pero con un detalle particular: es, en adición a director de cine, compositor de música. Pero lo recordamos, sobre todo los adictos al cine por su gran obra de la década de los 1990, Run Lola Run (Alemania, 1998). Esta combinación de tres directores en la madurez, los cuales están bien leídos, comidos y han disfrutado la vida, nos permite ver esta singular película desde la plenitud, es decir la paz de espíritu.

La película discute algo fundamental que me parece extraordinario: a lo largo de la historia de la humanidad dos temas nos han vinculado siempre. Y, ¿cuáles son estos temas que vinculan a la humanidad? Pues me parece que a lo largo de las seis películas que se van hilvanando, siempre se discuten dos asuntos: el amor y la libertad. En esto la película es hermana de Blade Runner. Pues son dos temas que ya desde el 1982, Rigdley Scott había sugerido en sus filmes. Por otro lado, algo extraordinario de la película, es que las historias la van contando los subordinados. Es decir, los esclavos, los presos, los subalternos – toda aquella persona que no detente el poder.

Recomiendo profundamente ver esta película, una, dos, tres, cuatro veces. Todas las veces que usted necesite verla. Es un filme extraordinario.